La hipertensión arterial se produce cuando la sangre ejerce fuerza excesiva sobre las paredes arteriales, lo que incrementa el riesgo de daño en órganos como el corazón, el cerebro y los riñones. Se considera hipertensión cuando los valores superan consistentemente los 130/80 mmHg.
Para obtener mediciones precisas de la presión arterial, se recomienda:
– Permanecer en reposo durante cinco minutos con la espalda apoyada y los pies en el suelo.
– Colocar el brazo a la altura del corazón, evitando hablar o apretar el puño.
– Abstenerse de consumir café, tabaco o realizar ejercicio físico antes de la medición.
– Registrar el promedio de dos lecturas consecutivas durante varios días.
Es necesaria atención médica inmediata ante los siguientes síntomas o signos:
– Dolor torácico intenso.
– Dificultad respiratoria.
– Debilidad en un lado del cuerpo.
– Cefalea severa.
– Visión borrosa o confusión.
– Valores iguales o superiores a 180/120 mmHg.
Diez métodos respaldados por evidencia científica para controlar la presión arterial sin fármacos incluyen:
1. **Actividad física regular**: caminar 30 minutos diarios mejora la eficiencia cardíaca y puede reducir la presión arterial en varios mmHg.
2. **Dieta DASH o mediterránea**: basada en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras, con limitación de sodio y aumento de potasio (presente en plátanos, espinacas y cítricos).
3. **Reducción de sodio**: evitar ultraprocesados, embutidos y salsas industriales, sustituyendo la sal por especias, ajo o limón.
4. **Moderación en el consumo de alcohol**: el exceso está asociado con el aumento de la presión arterial.
5. **Sueño de calidad**: dormir menos de siete horas puede afectar negativamente los niveles de presión arterial.
6. **Técnicas de respiración**: inhalar durante cuatro segundos y exhalar durante seis segundos, practicado durante cinco minutos.
7. **Consumo diario de ajo**: su incorporación en la dieta tiene efectos moderados en la reducción de la presión arterial.
8. **Infusión de hibisco**: una o dos tazas al día pueden contribuir a la reducción de la presión arterial.
9. **Incorporación de bayas**: su consumo habitual como parte de la dieta puede ser beneficioso.
10. **Control del estrés**: prácticas como respiración lenta o meditación ayudan a mantener niveles estables de presión arterial.
Estas estrategias son complementarias y no reemplazan el seguimiento médico profesional. Pacientes con condiciones específicas, como embarazo, hipotensión, tratamiento anticoagulante o enfermedades renales, deben consultar a un profesional de la salud antes de implementarlas.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


