#Salud: 10 ejercicios cardiovasculares en el gimnasio para quienes odian correr

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¿Quién no se ha aburrido mirando el cronómetro en la cinta, día tras día? Cuando el cardio se vuelve rutina, suele llegar el estancamiento y la motivación cae. Por eso, muchos entrenadores recomiendan alternar intensidades al estilo HIIT, con tramos cortos muy exigentes y recuperaciones suaves, porque da un estímulo fuerte en menos tiempo.

Además, en el gimnasio hay opciones de bajo impacto que cuidan rodillas y tobillos, sin renunciar a sudar de verdad. La clave está en elegir formatos que permitan jugar con la resistencia, el ritmo o la inclinación.

Máquinas que suben el pulso sin machacar las rodillas

Las máquinas ayudan a controlar el esfuerzo con precisión, por eso encajan bien tanto en cardio continuo como por intervalos. Al cambiar ritmo y resistencia cada pocos minutos, el cuerpo evita acomodarse y la sesión se hace más llevadera.

Elíptica y bicicleta estática: dos clásicos de bajo impacto

La elíptica ofrece un movimiento fluido y, en muchos modelos, también involucra brazos. Eso eleva las pulsaciones sin el golpe típico de la carrera. Funciona bien con intervalos simples, por ejemplo, un tramo corto “fuerte” y otro “suave” para recuperar, ajustando la resistencia en cada cambio.

La bicicleta estática (o una clase de spinning) permite regular resistencia y cadencia con facilidad. Un enfoque práctico es alternar aceleraciones breves con pedaleo cómodo. En una persona de unos 70 kg, ambos formatos suelen moverse en rangos de gasto calórico similares en 10 a 30 minutos, según intensidad.

Remo y escaladora: cardio de cuerpo completo y piernas en llamas

El remo parece sencillo, pero exige técnica y coordinación. Bien hecho, recluta piernas, espalda y zona media, por eso se siente como cardio y fuerza a la vez. A menudo rinde más en intervalos cortos que en un ritmo uniforme y largo.

La escaladora (tipo StairMaster) dispara el pulso rápido y carga glúteos y cuádriceps. Para variar, se pueden introducir cambios de velocidad y, si la máquina lo permite, pasos laterales o saltar un escalón, siempre con postura estable.

Foto Freepik

Cinta con inclinación: caminar duro sin correr

La caminata en pendiente en la cinta sorprende por su intensidad. Subir la inclinación durante unos minutos y luego bajarla para recuperar mantiene el trabajo cardiovascular sin necesidad de trotar.

Cardio intenso y divertido cuando se necesita descargar energía

Cuando la monotonía pesa, conviene elegir opciones cortas y exigentes. Las ráfagas fuertes con pausas activas suelen ofrecer una sesión dura y rápida, ideal para días con poco tiempo.

Comba y cuerdas de batalla: coordinación y pulso alto en minutos

La comba eleva pulsaciones enseguida y mejora coordinación. También destaca por su eficiencia, se cita a menudo como un ejercicio que puede gastar alrededor de 10 calorías por minuto, según ritmo y nivel. Alternar segundos rápidos con saltos más suaves mantiene el control.

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Las cuerdas de batalla convierten el cardio en un trabajo de cuerpo completo. Con olas rápidas de brazos y una ligera flexión de piernas, se activan agarre, hombros y tronco, además del sistema cardiovascular.

Boxeo en saco y HIIT con peso corporal para sudar rápido

El boxeo en saco mezcla cardio con coordinación y reflejos. También ayuda a liberar tensión, y suele encajar bien tras un día fuerte de piernas, porque el protagonismo lo lleva el tren superior aunque el cuerpo entero acompaña.

El HIIT con peso corporal permite ajustar la dificultad sin máquinas. Movimientos como burpees, escaladores o jumping jacks funcionan si se respeta la técnica y se alternan esfuerzos intensos con recuperaciones cortas.

¿Cómo elegir el ejercicio ideal y mantener la motivación semana a semana?

Una regla simple: alternar intensidades y priorizar la técnica

Suele funcionar elegir dos o tres opciones agradables y rotarlas durante la semana. Esa rotación reduce el aburrimiento y ayuda a seguir progresando. Para medir el esfuerzo, muchas personas usan la respiración, si apenas se puede hablar, el tramo va fuerte; si se recupera el habla, toca suave. Un calentamiento breve y una progresión gradual evitan sustos, sobre todo en comba, escaladora y HIIT.

Natación o cardio en el agua: la opción más amable con las articulaciones

La natación y el cardio en el agua reducen el impacto porque el cuerpo flota, pero aun así pueden elevar mucho el pulso. Alternar largos rápidos con largos suaves mantiene el trabajo por intervalos y suele ser una gran salida si hay molestias en rodillas o tobillos.

Al final, existen alternativas reales al running dentro del gimnasio, y muchas son más entretenidas que la cinta. Cuando se combina bajo impacto con intervalos, el entrenamiento gana chispa y suele rendir más. La elección más eficaz es la que se sostiene en el tiempo, con constancia y buena técnica, semana tras semana.

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