Moscú se anotó un tanto diplomático cuando consiguió mandar a cuatro de sus parlamentarios de confianza a Estados Unidos para reunirse con políticos estadounidenses. Esta visita busca profundizar en la normalización de las relaciones entre ambos Estados y reducir las sanciones contra el país … euroasiático.
Dmitri Nóvikov, primer vicepresidente de la Duma Estatal para Asuntos Internacionales, aseguró ante medios rusos como ‘Izvestia’ que la visita de este jueves fue «una prueba» y que las negociaciones de la delegación son básicamente la respuesta rusa a la «iniciativa de un grupo de parlamentarios estadounidenses comprometidos con la mejora de las relaciones» entre ambos países.
El Departamento de Estado estadounidense autorizó solo a cuatro políticos rusos en esta ocasión. De esos cuatro diputados que viajaron a Nueva York solo se conoce la identidad de tres de ellos: Viacheslav Níkonov, el líder de la delegación (y nieto de Viacheslav Mólotov, el ministro de Asuntos Exteriores de Iósif Stalin); Alexéi Chepa, el vicepresidente del Comité Internacional, y Vladímir Isákov, en representación del Partido Comunista de Rusia. Su vuelo llegó el pasado miércoles por la noche.
Estos se reunieron con un grupo de congresistas estadounidenses entre los cuales estaba la republicana Anna Paulina Luna, la principal impulsora de la reunión. Esta política es una férrea crítica al apoyo estadounidense a Ucrania (votó en contra de ayudas para Kiev) y se reunió con el enviado especial del Kremlin, Kiril Dmítriev, el pasado octubre de 2025. Nóvikov opinó que la reunión se puede tildar de «sondeo político». Este está «destinado a encontrar soluciones para nuestras complejas relaciones actuales, de modo que puedan luego proponerse para su debate a nivel interparlamentario e interestatal».
Puntos en común
No se producía una visita de esta índole desde 2018. Este mismo mes de marzo, la diplomacia bielorrusa se anotó un tanto tras la reunión de su líder Alexander Lukashenko y el enviado especial a este país de EE.UU., John Coale. Este encuentro acabó con la liberación de presos extranjeros de las cárceles bielorrusas y la eliminación de algunas sanciones para Minsk. En esta ocasión el objetivo es similar y el resultado podría también serlo. Los parlamentarios eslavos buscan normalizar las relaciones con Washington y reducir las sanciones que sufre Rusia, actualmente el país más sancionado del mundo.
A pesar de la política occidental de aislamiento hacia la Rusia de Vladímir Putin tras el inicio de la guerra de Ucrania, Donald Trump siempre ha mostrado un buen entendimiento con él. No solo comparten ideas como la defensa de la familia tradicional o el desdén a la prensa; también han mostrado, más allá de simpatías personales, intereses en hacer negocios. Este podría ser el principal objetivo de la Casa Blanca a largo plazo.
La supervisión de Putin
En febrero de 2025 el presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró que estaría «encantado de cooperar con socios extranjeros (en la extracción de tierras raras), incluso con Estados Unidos». El enviado especial del líder eslavo en EE.UU. también aseguró en marzo de 2025 que ya hay conversaciones en marcha sobre este tema, centrados en yacimientos en suelo ruso.
Este mismo jueves el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, señaló que, antes de su partida, los diputados rusos se reunieron con el presidente Putin y recibieron instrucciones clave de él. «Nuestros parlamentarios han recibido todas las directrices del Presidente», aseguró. El jefe del Kremlin además recibirá un informe detallado sobre los resultados de los contactos entre parlamentarios rusos y estadounidenses. Peskov añadió que «la falta de avances en los principales asuntos de la solución del conflicto no significa que Rusia esté perdiendo interés en las negociaciones».
Trump llegó a la Casa Blanca prometiendo acabar la guerra de Ucrania en 24 horas. Lleva más de un año intentando encontrar un acuerdo que ponga fin a esta guerra y en diferentes momentos ha admitido estar perdiendo la paciencia. Aunque este 2026 se produjeron diversas reuniones trilaterales entre Ucrania, Rusia y EE.UU., el inicio de la guerra entre Washington e Israel contra Irán eclipsó estas iniciativas.


