Restaurando el orden: Por qué el Concejo Municipal de Los Ángeles debe tomar una posición  #FVDigital

0
152

Hay una reacción fisiológica automática cuando alguien escucha un lenguaje violento; y en el clima político actual, las amenazas— reales o percibidas— están siempre presentes.
Los insultos raciales, de género y otros insultos universalmente ofensivos se han convertido en armas contra las mismas personas que intentan interactuar con su gobierno. Sin embargo, las Cámaras del Concejo del Ayuntamiento de Los Ángeles siguen siendo uno de los pocos espacios públicos que carecen de civismo, conducta profesional y decencia básica. Los individuos usan este lenguaje porque no tienen opiniones bien formadas o una postura política, pero aun así anhelan atención, y aquellos que salen en su defensa son igualmente ignorantes.

Mientras presidía una reunión, dos mujeres intentaron ahogar la voz de una tercera persona que me llamaba repetidamente n—-r (palabra que es un insulto racial en contra de la comunidad afroamericana). Cuando salieron en mi defensa, me vi obligado a retirarlos de la reunión mientras que la persona que me llamó n—-r se quedó. Las mujeres que acudieron a expresar sus opiniones no fueron escuchadas. En espacios públicos similares, como las salas de audiencias, el uso de n—-r se consideraría inaceptable. 

Recientemente, dos personas utilizaron la plataforma de comentarios públicos para lanzar c—t (palabra vulgar para ofender a la mujer refiriéndose a sus partes genitales) y n—-r a los concejales y al personal de la ciudad. Niños de tres escuelas primarias locales estaban en la audiencia, y casi 100 trabajadores que luchan por mejores salarios se sentaron en la audiencia esperando para expresar sus opiniones. 

En el Día de la Mezclilla, mientras las sobrevivientes de agresión sexual abogaban por la concientización y los recursos, los comentaristas públicos una vez más lanzaron c—t a las funcionarias electas, junto con otros comentarios ofensivos. Nury Martínez, durante su mandato como presidenta del Concejo, fue llamada c—t más veces de las que puedo contar. 

Incluso las mujeres en posiciones de poder no están protegidas de los ataques misóginos.  

Las reuniones del consejo incluso han degenerado en amenazas de muerte. Mientras el concejal Bob Blumenfield presidía una reunión, un individuo interrumpió para gritar: “Voy a matarte a ti y a todo tu pueblo judío”. Blumenfield tuvo que obtener una orden de restricción, lo cual no debería ocurrir en un foro público en funcionamiento. 

Como cuerpo gobernante, estamos llamados a asegurarnos de que las personas tengan derecho a relacionarse con sus elegidos y que los miembros del consejo sean productivos y eficaces en sus funciones. El viernes 21 de marzo, presentaré una moción con varios de mis colegas para limitar el uso de epítetos innecesarios, que se usan para injuriar en vez de transmitir cualquier punto de vista o información en particular. El uso de n—-r o c—t resultará en una advertencia; una segunda ofensa dará lugar a la expulsión de la reunión. 

Esta moción no infringe la libertad de expresión. Los tribunales han dejado claro que “la expresión, ya sea oral, escrita o simbolizada por la conducta, está sujeta a restricciones razonables de tiempo, lugar o manera” (Clark v. Community for Creative Non-Violence). Solo se restringirán ciertas palabras que inciten a la violencia y estas limitaciones se aplican únicamente a las reuniones del consejo y del comité. La Ley Brown ordena que estas discusiones permanezcan abiertas al público, pero no garantiza un discurso desenfrenado. 

Las Reglas del Concejo son claras en cuanto a limitar el comportamiento desordenado para garantizar una reunión segura y eficaz. 

El uso repetido de insultos ha interrumpido las reuniones, lo que ha provocado peleas, recesos y expulsiones. También ha reducido el número de personas que desean participar en el proceso. Esto ha afectado a las partes interesadas y a los miembros del público que asisten de buena fe junto con el personal de la ciudad. 

El negocio de la ciudad es demasiado importante como para ser desviados por puro teatro.  

Estamos en una crisis de personas sin hogar, la seguridad pública está en primer plano y los principales acontecimientos mundiales están en el horizonte. Estas restricciones focalizadas son esenciales para mantener el orden y garantizar la seguridad pública sin menoscabar los derechos fundamentales. Ya es hora de hacer que este espacio sea accesible para todos. 

video
play-sharp-fill



Source link