«Mi madre murió a los trece días de salir yo de la cárcel»

0
38


Ramón Centeno, de 37 años, es un periodista desencantado de haber sido chavista que ha sufrido la dureza e injusticia de la cárcel por haber entrevistado a unos narcodiputados. Eso le mereció cuatro años de prisión hasta que logró ver la luz de la calle el pasado día 14, cuando el régimen excarceló a 19 periodistas como «un gesto unilateral» de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez y no como una política de amnistía y reconciliación de la transición.

Pero su madre, Omaira Navas, de 66 años, murió en los brazos de su hijo 13 días después de su liberación condicionada. La alegría del reencuentro y de poder abrazarlo le duró poco tiempo.

De los 300 presos políticos liberados en enero, Ramón Centeno es el primero que habla con la prensa pese a las restricciones que impone el sistema judicial chavista. El permiso de excarcelación lo obliga a presentarse al tribunal cada 30 días, «pero no dice que no puedo hablar con los medios, en este caso con ABC».

—¿Qué sintió cuando lo soltaron?

—Ese día volví a nacer, una alegría inmensa después del infierno que viví en el Comando Nacional de la Guardia Nacional en Las Acacias, sur de Caracas. Al principio habían 200 presos políticos y ahora quedan unos 20.

—¿Cuándo y por qué lo detuvieron?

—Me detuvieron el 2 de febrero de 2022, doce días después de haber entrevistado a unos narcodiputados en la Comandancia de la Guardia Nacional. La charla fue grabada por las autoridades en la celda. Trabajaba en el periódico ‘Últimas Noticias’. Los verdugos llegaron a mi casa y me confiscaron mi computadora y el reportaje escrito y me secuestraron.

—¿Cómo fue el trato en la cárcel?

—A pesar de un accidente que tuve antes en la cadera y el fémur, entré caminando con muletas a la cárcel y salí en silla de ruedas. Al segundo día, un guardia me empujó y se me abrió la herida, que se me infectó. Eso me postró en la cama en todo el cautiverio. Los primeros 18 meses los pasé en cama sin poderme mover. Me tenían que ayudar a ir al baño, asearme y comer. Gracias a los ruegos de mi madre, me trasladaron al Hospital Domingo Luciani, donde recibí atención médica pero después me devolvieron a la celda. Como no podía moverme ni andar, me salió escabiosis en la espalda y el dolor era terrible sin medicamentos.

—¿Cómo fue la lucha de su madre?

—Mi mamá fue una mujer luchadora y una guerrera. Ella me salvó y la que me inculcó los valores del perdón, del amor al prójimo y de luchar por nuestros derechos. Estuve cuatro años en cama en la cárcel y ella siempre me dio la esperanza de la libertad. Me llevaba la comida y el cariño. Tuve suerte de contar con una madre tan entregada y abnegada.

Te podría interesar:

—¿Cómo murió su madre?

—Fue el día de la audiencia preliminar. Después de cuatro años en la celda, por fin era convocado al juzgado. Ese día, el pasado lunes, ella me animó a ir a la audiencia porque yo no tenía ganas. Me acompañó y estuvimos esperando durante cinco horas a que llegara la jueza, pero nunca llegó. Así que pospusieron la comparecencia. Al regresar a casa, a las cuatro de la tarde, mi mamá me dice que se siente mal y que siente mareos y ataques epilépticos. Yo la llevo al hospital, el Clínico Universitario, y allí la operan de un derrame cerebral. Ella sale bien de la operación y al día siguiente, el martes 27 de enero, muere en mis brazos por un paro cerebral. Nunca me dijo que estaba enferma.

Arrepentimiento

«Fui un chavista ingenuo e idealista, pero viví el infierno en la cárcel en carne propia y no quiero que regrese nunca más»

—¿Qué sintió en ese momento?

—Un desgarro. Un dolor muy hondo y grande. Es indescriptible la pérdida de una madre y mucho más en estas circunstancias. Ella, que era maestra, no pudo resistir tanto sufrimiento que le causó la prisión. Después de haberme acompañado en todo este calvario de la prisión, una vez libre yo había hecho planes para dedicarme a ella y poder disfrutar de su compañía. Mi madre fue la mujer que me acompañó en la tristeza y la alegría.

—¿Cree que la familia también es víctima de la represión del régimen?

—Si, la persecución mata también a los familiares que están fuera de las rejas, sin duda.

—¿Qué piensa hacer ahora en adelante?

—Escribir poemas a mi madre, entre otras cosas. Ella me enseñó a perdonar y a creer en Dios. La cárcel me ha dejado secuelas difíciles de superar como la psicosis persecutoria. Pienso luchar para que no vuelva a suceder esta tragedia en Venezuela, para que no regrese el comunismo, sino la libertad y la democracia. Yo fui un chavista ingenuo e idealista, pero viví el infierno en la cárcel en carne propia y no quiero que regrese nunca más.



Source link