El dirigente político Ramón Alburquerque falleció el 30 de enero de 2026 en el Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat), tras complicaciones asociadas a un cáncer de hígado. En días previos había retornado desde Estados Unidos, donde recibía atención médica, para permanecer en el país acompañado de familiares cercanos. Reconocido por su vehemencia, construyó una vida política guiada por la lealtad a sus ideas y una defensa constante de su visión institucional. Su relación con el poder estuvo marcada por tensiones recurrentes, incluyendo diferencias con líderes aliados cuando consideraba que se apartaban de compromisos o principios. En agosto de 2020, tras ser designado presidente de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), rechazó públicamente el cargo, alegando que no correspondía a lo acordado. “Nunca acepté, ya que no fue lo acordado”, escribió entonces, agregando: “Así como trabajo como nadie con lealtad, exijo que se me cumpla”. Las discrepancias con el gobierno no eran recientes, pues desde su juventud política asumió posturas que frecuentemente lo colocaron en controversias dentro de sus propias organizaciones. Nacido el 5 de junio de 1949 en una loma de Monte Plata, cerca de Hato Mayor, desarrolló una carrera política desde la base partidaria. Estudió múltiples disciplinas, dominaba cinco idiomas y fue considerado uno de los dirigentes con mayor preparación técnica de su generación. Ocupó la presidencia del Senado, lideró el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y dirigió el sector energético en momentos decisivos de la política nacional. En 1999, protagonizó una confrontación en la Liga Municipal Dominicana, dejando expresiones que se integraron a la cultura política popular. Fue crítico de políticas energéticas, privatizaciones y liderazgos partidarios, señalando responsabilidades directas en derrotas electorales. En 2023, antes de las primarias del Partido Revolucionario Moderno (PRM), denunció irregularidades en el padrón electoral interno, responsabilizando directamente al equipo del presidente Luis Abinader. Ese mismo año abandonó una entrevista televisiva tras sentirse interrumpido, expresando: “Si usted quiere un robot, invite a un robot”, antes de retirarse del set. Pese a las diferencias públicas, el presidente Luis Abinader asistió al velatorio y afirmó que Alburquerque fue asesor del Poder Ejecutivo y mantuvo una cercanía institucional. Su hija, Mónica Alburquerque, destacó su legado personal, resaltando principios firmes, ideas visionarias y un profundo amor por su familia y la patria. Este domingo 1 de febrero se celebrarán honores oficiales, con una misa, actos en el Congreso Nacional, la Casa Nacional del PRM y sepelio en el Jardín Memorial. **REDACCIÓN FV MEDIOS**
Ramón Alburquerque: una vida política de vehemencia y rupturas, incluida su pública discrepancia con Luis Abinader
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