En la Iglesia Católica no se realizan eucaristías, no se tocan las campanas, el Sagrario permanece abierto y vacío, el altar se mantiene despojado y no se administran sacramentos, con excepción de la Unción de los enfermos y la Confesión de los pecados. Ante la ausencia de ritos, las iglesias permanecen abiertas para la realización de confesiones y retiros espirituales. (Sigue leyendo…)
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