Qué enfermedades ayuda a prevenir la vitamina E #FVDigital

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La vitamina E suele pasar desapercibida frente a otros nutrientes más populares, pero su impacto en la salud es mucho mayor de lo que muchos imaginan. Un nivel adecuado de vitamina E resulta esencial para el funcionamiento neurológico, muscular y la protección celular frente al daño oxidativo.

Su déficit, aunque poco frecuente en adultos sanos, puede acarrear graves consecuencias, especialmente en personas con problemas de absorción de grasas y en recién nacidos prematuros, según Mayo Clinic y el National Institutes of Health (NIH).

Qué enfermedades ayuda a prevenir la vitamina E

La deficiencia de vitamina E se ha vinculado con la aparición de neuropatía periférica, debilidad muscular, problemas de coordinación y retinopatía del prematuro. De acuerdo con Mayo Clinic y losInstitutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), las personas con enfermedades hepáticas, pancreatitis, fibrosis quística o trastornos en la vesícula biliar muestran mayor riesgo de deficiencia, ya que estos cuadros dificultan la absorción de grasas y, por ende, de este nutriente liposoluble.

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En los recién nacidos prematuros, el déficit de vitamina E es especialmente preocupante. El NIH detalla que estos bebés suelen presentar reservas bajas porque la transferencia placentaria de vitamina E es limitada, lo que puede derivar en anemia hemolítica, hemorragia intracraneal y alteraciones en el desarrollo de la retina.La pancreatitis puede dificultar la absorción de nutrientes liposolubles y aumentar el riesgo de deficiencias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio publicado por el National Institutes of Health subraya que la deficiencia puede desencadenar ataxia, pérdida de control motor y lesiones en nervios periféricos y musculares. El estudio identifica que los síntomas neurológicos pueden detenerse e incluso mejorar tras la suplementación adecuada, aunque advierte que la progresión sin tratamiento puede llevar a complicaciones irreversibles.

En adultos, múltiples investigaciones han evaluado la relación entre vitamina E y enfermedades cardiovasculares. Si bien algunos datos sugieren una posible reducción de la mortalidad por enfermedad coronaria en personas con ingestas dietéticas elevadas, los ensayos clínicos más relevantes, como el HOPE y el SELECT, no han comprobado beneficios en la prevención de infartos, accidentes cerebrovasculares o cáncer de próstata.

Tanto Mayo Clinic como el NIH coinciden en que la suplementación prolongada, especialmente en dosis altas, puede incrementar el riesgo de hemorragias y complicaciones cardiovasculares.

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Qué alimentos contienen vitamina E

Las fuentes alimentarias más ricas en vitamina E incluyen semillas, aceites vegetales, frutos secos, hortalizas de hojas verdes y cereales fortificados, según Mayo Clinic y NIH. Estos alimentos, además de aportar el nutriente, requieren de la presencia de grasas en la dieta para facilitar su adecuada absorción.Semillas, aceites vegetales, frutos secos, hortalizas de hojas verdes y cereales fortificados destacados por su valor nutritivo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El almacenamiento de vitamina E en los tejidos grasos del organismo explica por qué la deficiencia es poco frecuente en adultos sanos. Aun así, las personas con alteraciones hepáticas, regímenes alimentarios inadecuados o enfermedades digestivas siguen siendo vulnerables.

Cómo saber si tengo deficiencia de vitamina E

Los síntomas de déficit de vitamina E pueden variar desde debilidad muscular hasta pérdida de reflejos y trastornos de la coordinación. Mayo Clinic advierte que los signos más tempranos incluyen hiporreflexia, disminución de la visión nocturna y pérdida de sensibilidad vibratoria, mientras que en etapas avanzadas pueden aparecer ataxia, debilidad muscular intensa e incluso arritmias cardíacas y ceguera. En los recién nacidos, la deficiencia se manifiesta con anemia hemolítica y complicaciones visuales, según nreportó un estudio científico.

Según el NIH, el diagnóstico se confirma con análisis de sangre que miden los niveles séricos de alfa-tocoferol, la principal forma activa de la vitamina. Valores inferiores a 8 μmol/L sugieren déficit, sobre todo si se acompañan de trastornos neurológicos.

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La mayoría de las personas obtiene los quince miligramos diarios recomendados de vitamina E mediante una alimentación balanceada. Mayo Clinic recomienda consultar con un profesional médico antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente en presencia de enfermedades hepáticas, insuficiencia de vitamina K, afecciones cardíacas graves o antecedentes de accidentes cerebrovasculares, debido a posibles interacciones y riesgos asociados.

Un exceso de vitamina E, generalmente por suplementos y no por la dieta, puede causar náuseas, fatiga, debilidad y dolor de cabeza, y elevar el riesgo de hemorragias o problemas cardiovasculares graves.



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