Los primeros seis días de la guerra de Irán tuvieron un coste para EE.UU. de al menos 11.300 millones de dólares para los contribuyentes. Esa estimación la compartió este miércoles el Pentágono en una sesión informativa a puerta cerrada en el Congreso, de … la que han tenido conocimiento varios medios estadounidenses.
El coste total en el que EE.UU. ha incurrido hasta ahora es sin duda mucho mayor. No solo porque este jueves la guerra ha entrado en su decimotercer día. Sino también porque el cálculo no incluye una parte muy importante de los costes: todo el proceso de reforzamiento militar en Oriente Próximo previo al comienzo de la guerra, cuando el Pentágono envió a la región dos portaaviones y sus grupos de ataque, además de trasladar otros activos -como cazas de combate, bombarderos y aviones de apoyo- desde bases de todo el mundo.
En esa misma sesión informativa, el Departamento de Defensa detalló a los legisladores que el ejército gastó 5.600 millones de dólares solo en munición en dos días, en el fin de semana en el que comenzó la guerra el pasado sábado 28 de febrero. Es decir, en ese periodo de tiempo el ejército de EE.UU. gastó unos dos millones de dólares por minuto en la munición que lanzó contra la República Islámica.

En los primeros días de la guerra, se cuestionó la profundidad del arsenal de EE.UU. para sostener bombardeos masivos, después de que su ejército hubiera quemado munición a mucho ritmo en anteriores operaciones militares en la región: en la llamada Guerra de los Doce Días de junio del año pasado para destruir el programa nuclear de Irán o en las campañas contra los hutíes de Yemen.
La Administración Trump barajó la posibilidad de enviar al Congreso una petición de fondos adicionales para afrontar los gastos del ejército en la guerra de Irán. Este miércoles, el senador republicano Roger Wicker, que preside el Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara Alta, aseguró que no sería necesario hacerlo este mes.
La primera estimación oficial sobre el gasto de Donald Trump en la guerra que ha emprendido contra Irán ocurre a la vez que los mismos votantes que pagan esa factura sienten en su bolsillo el impacto de la guerra. Después de que el barril de petróleo llegara casi a 120 dólares el lunes -un nivel no visto desde 2022, en las turbulencias de la guerra de Ucrania y los últimos coletazos de la pandemia-, en la mañana del jueves se ha vuelto a poner por encima de cien dólares. Es un alza que los estadounidenses sienten de forma inmediata en la gasolinera, que amenaza con disparar los precios después de haber batallado con inflación durante buena parte de la presidencia de Joe Biden y que puede acabar con una recesión a nivel global.
El coste de la guerra se puede convertir en un asunto de mucho peso político para Trump, que prometió en su último campaña presidencial no meter a EE.UU. en guerras costosas que no benefician a los contribuyentes. La guerra de Irán ocurre además en un momento en el que el coste de vida se ha convertido en la primera preocupación de los estadounidenses, una bandera política que los demócratas han agarrado y que les ha dado victorias electorales decisivas en los últimos meses.
La nueva subida del precio del crudo tiene que ver con el bloqueo del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, y con recientes ataques iraníes a infraestructura petrolera en Irak y Bahréin.
La Agencia Internacional de la Energía acordó este miércoles una liberación histórica de 400 millones de barriles de petróleo de reservas estratégicas. En el caso de EE.UU., el Departamento de Energía detalló el desbloqueo de 172 millones de barriles.


