Santo Domingo.- El presidente del Consejo Nacional de Drogas, Alejandro Abreu, reveló que en República Dominicana mueren más jóvenes por el uso de vaper y el consumo del líquido que se le introduce que por cualquier otro tipo de droga, según datos de la institución.
El sociólogo recordó que el vaper llegó al país presentándose como un dispositivo inofensivo, lo que permitió su libre distribución y facilitó intentos de introducirlo en centros educativos. Aunque las escuelas están protegidas para evitar su uso interno, el peligro persiste en los alrededores, donde los estudiantes pueden adquirirlos y consumirlos después de clases.
En entrevista con Héctor Herrera Cabral en el programa D´AGENDA, transmitido por Telesistema Canal 11 y TV Quisqueya para Estados Unidos, Abreu explicó que existen cuatro variantes de vapers de diferentes tamaños, algunos disfrazados como dispositivos electrónicos comunes. Su pequeño tamaño los hace difíciles de detectar sin una revisión física directa.
“Son sumamente peligrosos para niños, adolescentes y jóvenes, porque los pulmones son órganos sensibles del cuerpo, y el vaper los daña, en muchos casos de manera irreversible, tras un uso prolongado”, advirtió.
Añadió que otro riesgo extremo es la mezcla de sustancias, incluso con desechos o cannabis de laboratorio modificado, lo que multiplica los daños. “No es un simple cigarrillo. Primero, el consumo de uno equivale a cientos de cigarrillos en cantidad; y segundo, la nicotina no se procesa igual. En el vaper se combina con elementos químicos”, detalló.
Abreu describió el vaper como una “bomba de tiempo” que destruye los pulmones, volviéndolos negruzcos, y que en jóvenes menores de 25 años puede eliminar toda capacidad de recuperación. El daño, en el mejor de los casos, obliga a convivir con secuelas de por vida y, en el peor, causa la muerte.
Un estudio realizado por el Consejo en coordinación con el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE), en Santo Domingo y Barahona, reveló que los padres y tutores usan más vaper que sus hijos en edad escolar.
Mientras países como Estados Unidos enfrentan crisis con drogas como el fentanilo, en República Dominicana la principal amenaza se esconde en un dispositivo aparentemente inofensivo. “Aquí el mal principal es el aparentemente ingenuo vaper, que vemos por todos lados, incluso en familiares y amigos que lo usan en carros, playas y espacios públicos. Es necesario imponer restricciones legales”, afirmó Abreu.
El Consejo Nacional de Drogas trabaja en propuestas, a través del Poder Ejecutivo, para regular la comercialización del producto. Además, se ha implementado un protocolo digital e impreso para que profesores, agentes de seguridad, directores, orientadores y psicólogos identifiquen conductas de riesgo en estudiantes y actúen de manera temprana.
Abreu enfatizó que el consumo de sustancias psicoactivas es un tema de salud pública, no de represión. “Es inherente a la salud, y dentro del esquema sanitario compete a la salud mental y al manejo psicoemocional”, señaló.
El sociólogo alertó que la edad de inicio en el consumo ha descendido drásticamente: mientras hace dos décadas se trabajaba con jóvenes desde los 12 años, ahora atienden a menores de nueve, ocho e incluso a niños de seis y siete años.
Atribuyó esta situación a que muchos padres de estos menores son o fueron consumidores, reflejando una tercera generación de adictos en el país, donde el consumo de drogas se inició en la década de 1960. Relató el caso dramático de un niño de seis años que cargaba una sustancia psicoactiva creyendo que era “medicina” porque su padre las distribuía.
Aclaró que este caso no involucraba vaper, sino otras drogas, y que los adultos irresponsables utilizan a los niños porque saben que pasan desapercibidos. “El fenómeno, en su efecto dañino, social y conductual, se ha agravado”, deploró.
Finalmente, Abreu valoró positivamente el anuncio del presidente Luis Abinader sobre la implementación del Primer Plan Nacional para Enfrentar la Salud Mental (2026-2030), iniciativa que responde a la gravedad de la situación. No obstante, subrayó que, sin la integración de las familias como núcleo esencial de la sociedad, los esfuerzos de las autoridades no alcanzarán los resultados deseados.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

