La Conferencia de Múnich intenta la reconciliación entre Europa y EE.UU. tras la bronca de Vance el año pasado

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Hace ya un año que el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, reventó la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), centrada en la defensa trasatlántica, con un discurso en el que dejó claro que «Europa debe ser capaz de defenderse a sí misma» y anunció la «prioridad de los intereses vitales estadounidenses».

Por momentos pareció haberse superado la crisis entre aliados en la cumbre de la OTAN de La Haya, en junio, gracias a que Trump estaba de buen humor y a los compromisos de países europeos para invertir el 5% de su PIB en defensa.

Pero la reciente ofensiva de Washington sobre Groenlandia ha puesto de manifiesto que la grieta entre socios es de concepto, de profundidad casi abisal. En la reunión extraordinaria del Consejo Europeo en Bruselas, a finales de enero, el canciller alemán, Friedrich Merz, fijó un objetivo de mínimos: «En cualquier caso intentemos preservar la OTAN».

El hecho de que este año acuda a Múnich Marco Rubio, en lugar de Vance, ha generado en Europa esperanzas de reconciliación, pero no nos engañemos: ni Rubio acudió a la reunión con los ministros europeos de Exteriores, en la cita de diciembre, ni el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, asistió este jueves al encuentro de ministros de Defensa de la OTAN. El jefe de política del Pentágono, Elbridge Colby, les ha pedido en su lugar que «la OTAN se base en la asociación en lugar de la dependencia».

Disuasión nuclear

Washington continúa con sus planes de retirar efectivos de bases europeas para resituarlos en el Pacífico. Europa, inmersa en un profundo proceso de rearme, se pregunta por su parte hasta dónde es necesario que llegue la capacidad de disuasión propia. Y, por primera vez, se habla abiertamente de «disuasión nuclear». «Los europeos no pueden seguir externalizando en Estados Unidos el pensamiento sobre la disuasión nuclear», afirma el informe ‘Cuidado con la brecha de disuasión’, que será presentado en la conferencia por el European Nuclear Study Group.

«La era en la que Europa podía permitirse la negligencia nuclear ha terminado… Por muy incómodo que sea el debate, el nuevo entorno de seguridad exige que los responsables europeos aborden directamente y sin demora el papel de las armas nucleares en la defensa, y que proporcionen los recursos necesarios para hacerlo de manera competente», continúa el texto.

El informe sugiere cinco opciones. Además de la continua dependencia de la disuasión estadounidense y el fortalecimiento de las potencias atómicas europeas, el Reino Unido y Francia, señala el desarrollo de una disuasión nuclear común en Europa, pasos independientes por parte de cada nación o inversiones en este sentido utilizando únicamente armas convencionales. En solo un año, las armas nucleares europeas han dejado de ser un tabú innombrable para estar sobre la mesa de discusiones. La alta representante de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, se ha pronunciado antes de volar a Múnich a favor de un debate abierto al respecto, sobre el trasfondo de que la Alianza transatlántica «ya no es lo que era».

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En la recepción de año nuevo de la comunidad empresarial en Halle, Merz ya describió la eliminación nuclear como un «grave error estratégico», en referencia a la decisión tomada por su antecesora y compañera de partido, Angela Merkel. Pero en los pasillos de la MSC se retomará una propuesta que ideó precisamente Merkel para dotar a la UE de una institución que pudiese gestionar, llegado el caso, tanto un Ejército europeo como las potenciales armas nucleares europeas. Merkel propuso por primera vez un Consejo de Seguridad europeo en junio de 2018, en respuesta al discurso del presidente francés Emmanuel Macron en la Sorbona.

«Un Consejo de Seguridad de la UE podría actuar más rápido y se coordinaría con el Alto Representante para Asuntos Exteriores y con nuestros miembros en el Consejo de Seguridad de la ONU»

Angela Merkel

Ex canciller alemana

Lo que tenía en mente Merkel era un organismo más pequeño que el Consejo Europeo. «La membresía rotaría; el Consejo de Seguridad de la UE podría actuar más rápido y se coordinaría estrechamente con el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y con nuestros miembros europeos en el Consejo de Seguridad de la ONU», propuso, pero los Estados pequeños se sintieron incómodos. Ahora, sin embargo, el país que se oponga corre el riesgo de quedarse fuera.

El presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Wolfgang Ischinger, advierte a los líderes europeos que no se limiten a reconocer los signos de los tiempos y actúen con prontitud, «aunque sea con una Europa central que lidere en decisiones importantes». Además, sugiere una Europa de la defensa de dos velocidades. También aconseja también decisiones mayoritarias en lugar de unanimidad y el desarrollo de una industria armamentística europea que incluya a Gran Bretaña y Noruega.

«Una Europa sobrerregulada y desunida, con capacidades defensivas insuficientes, corre el peligro inmediato de caer presa de estadounidenses y chinos más codiciosos», advierte Benedikt Franke, consejero delegado de la MSC. En su opinión, «el mayor riesgo en Múnich no es que Estados Unidos abandone formalmente a sus aliados europeos o asiáticos, lo cual sigue siendo poco probable, sino que la ambigüedad persistente y la pérdida de confianza se conviertan en la norma y los adversarios exploten esa debilidad».



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