Portugal elige presidente entre inundaciones y una campaña marcada por el temporal

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Los portugueses eligen este domingo al próximo presidente del país en medio de un gran temporal que ha condicionado la celebración de los comicios en varias localidades. Alcácer do Sal fue uno de los primeros municipios en anunciar que tendría que aplazar la ida a las urnas una semana debido a las grandes inundaciones de los últimos días. El paso de las borrascas Kristin y Leonardo por Portugal, que han dejado un rastro de destrucción sobre todo en el centro del país, ha marcado la campaña electoral de esta segunda vuelta y ha obligado a los candidatos a suspender numerosos actos para visitar las zonas afectadas.

Las dos depresiones han provocado crecidas de ríos, cortes de carreteras, deslizamientos de tierra y miles de incidencias en servicios básicos. Protección Civil ha confirmado trece fallecidos y decenas de desalojos preventivos, mientras todavía hay cerca de 80.000 viviendas sin electricidad en distritos como Leiria, Santarém o Coimbra. En muchas localidades, la prioridad sigue siendo limpiar casas anegadas, asegurar tejados arrancados por el viento y recuperar comercios e infraestructuras dañadas.

El 18 de enero se celebró la primera vuelta con once candidatos. Ninguno consiguió superar el 50% de los votos, lo que forzó una segunda vuelta entre los dos aspirantes más votados. El candidato socialista António José Seguro venció con el 31,11% de los sufragios, seguido del presidente del partido de derecha radical Chega, André Ventura, que obtuvo el 23,52%. 

El duelo final enfrenta así a dos perfiles muy distintos. Po un lado, el socialista, que apela a la estabilidad institucional y al consenso. Por otro, el líder ultraconservador, que promete «el mayor cambio en el sistema político portugués desde la Revolución de los Claveles», con una agenda de mano dura en inmigración y seguridad. Pero el cargo presidencial en Portugal tiene un papel más arbitral que ejecutivo y no le permitiría aplicar directamente muchas de esas reformas.

El temporal ha irrumpido de lleno en la recta final de la campaña. Ventura ha pedido aplazar las elecciones a nivel nacional, lo que le daría una semana más de margen, alegando que no existen condiciones de igualdad para votar en todo el país. El líder de Chega ha sido especialmente crítico con la gestión del Gobierno, al que acusa de falta de previsión y de una respuesta lenta ante la emergencia. «El Estado ha fallado a los portugueses cuando más lo necesitaban», ha repetido en sus últimos actos, reclamando más rapidez en las ayudas y en la reconstrucción.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Elecciones ha respondido que la votación se mantiene en la fecha prevista. El actual presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, ha recordado que la ley portuguesa no permite aplazar los comicios a escala nacional y que solo contempla que cada municipio pueda retrasarlos ocho días, como último recurso y de forma excepcional, cuando no pueda garantizar el funcionamiento de los colegios electorales.

Es lo que ya han decidido hacer municipios como Alcácer do Sal, Arruda dos Vinhos o Golegã, donde las inundaciones han inutilizado varios centros de votación. Aun así, su peso demográfico es reducido y no altera el resultado nacional.

En el cierre de campaña, mientras Seguro recorría el norte del país y se reunía con alcaldes para evaluar daños, Ventura eligió precisamente Alcácer do Sal para sus últimas acciones. Algunas imágenes del candidato repartiendo agua y víveres en las zonas afectadas fueron criticadas por responsables locales, que consideraron el gesto oportunista y poco adecuado en plena emergencia.

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Por su parte, António José Seguro ha optado por un tono más institucional. Ha prometido que, si llega a la Presidencia, vigilará que se cumplan todas las ayudas prometidas por el Ejecutivo conservador y se agilice la reconstrucción. «Las encuestas no eligen presidentes», repite en sus intervenciones, animando a los portugueses a acudir a las urnas pese al mal tiempo. «Es mejor votar el domingo que lamentarlo el lunes», ha afirmado, apelando a una candidatura «moderada y de unión».

Victoria para Seguro, según los sondeos

Los sondeos apuntan claramente en esa dirección. Una encuesta de la Universidad Católica sitúa a Seguro en torno al 65-67% de la intención de voto, frente al 33-35% de Ventura. Otras proyecciones publicadas en la prensa portuguesa dibujan también una ventaja amplia para el socialista. La incógnita, sin embargo, es la participación. Las previsiones de lluvia para este domingo y la situación en muchas zonas afectadas podrían disparar la abstención.

En muchas casas, la preocupación inmediata no es la política, sino recuperar la normalidad: limpiar el barro, reparar tejados, reabrir negocios y restablecer servicios básicos. Portugal vota así en unas elecciones históricas —es la primera vez en 40 años que se celebra una segunda vuelta— y atípicas, marcadas no solo por la confrontación ideológica entre moderación y populismo, sino también por el impacto directo de la meteorología en la vida democrática del país.



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