Por qué es peligroso compartirla #FVDigital

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La tendencia de solicitar a ChatGPT que genere caricaturas personalizadas ha ganado popularidad en redes sociales durante los últimos días. Usuarios de distintas plataformas exhiben ilustraciones que reflejan rasgos físicos, referencias laborales y aspectos personales, resultado de la información acumulada en las interacciones con el asistente de inteligencia artificial.

En casos como este, los especialistas siempre advierten sobre los riesgos de privacidad asociados a la difusión pública de imágenes, ya que pueden exponer datos sensibles y facilitar ciberataques o situaciones de acoso.

Riesgos de difundir información sensible

El proceso para obtener una caricatura personalizada inicia con un mensaje dirigido a ChatGPT en el que se solicita una imagen basada en el historial de conversaciones. En muchos casos, el asistente pide también una fotografía para perfeccionar los detalles visuales. Así, la IA integra elementos físicos, simbólicos y personales, generando una ilustración ajustada al perfil digital del usuario.

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La viralización de estas caricaturas, que suelen compartirse en plataformas como Instagram y X (Twitter), ha motivado a expertos en ciberseguridad a alertar sobre la cantidad de información personal que queda expuesta.

La publicación de este tipo de imágenes puede revelar nombres, ocupaciones, gustos, hábitos y detalles visuales que, combinados, permiten identificar a una persona incluso si no se difunden datos explícitos como la dirección o el número de teléfono.

El cuidado de compartir datos sensibles no se debe limitar solo al ámbito público, sino también a nuestra interacción con los chatbots.

Cuando ganó fuerza la tendencia de adaptar fotografías al estilo Ghibli, se advirtió a los usuarios que las imágenes que se comparten con la IA pueden contener metadatos ocultos. Estos incluyen información sobre la ubicación, la fecha y hora en que se tomó la foto, el dispositivo utilizado y otros detalles técnicos que pasan desapercibidos para el usuario final.

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De acuerdo con la política de privacidad de OpenAI, empresa responsable de ChatGPT, toda la información proporcionada por los usuarios —textos, imágenes y archivos— puede ser almacenada temporalmente y utilizada para el entrenamiento de los modelos de IA.

Asimismo, la compañía se reserva el derecho de emplear estos datos para mejorar sus servicios, desarrollar nuevas funciones o incluso para fines comerciales. Aunque la empresa asegura que los datos no se almacenan de manera indefinida, se desconoce el tiempo exacto que permanecen en sus servidores.

El riesgo aumenta cuando las imágenes compartidas incluyen a menores de edad, personas vulnerables o datos que podrían ser utilizados para suplantar identidad. En caso de una brecha de seguridad, las fotos, junto con sus metadatos, podrían quedar expuestas y ser aprovechadas para ataques de phishing, acoso digital o campañas de ingeniería social.

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Recomendaciones para interactuar con la IA

Para quienes decidan sumarse a la tendencia de las caricaturas en ChatGPT, se aconseja extremar precauciones: evitar subir imágenes sensibles, eliminar metadatos antes de compartir fotografías, limitar la cantidad de información personal proporcionada y revisar las políticas de privacidad de cada plataforma. El uso gratuito de herramientas de IA implica que el producto suelen ser los datos del usuario.

La popularidad de las caricaturas personalizadas elaboradas por inteligencia artificial exhibe el atractivo de la personalización digital, pero también pone en evidencia la necesidad de un manejo responsable de la información privada en internet. La tendencia, que sigue sumando adeptos, convive con un escenario donde la protección de los datos personales se convierte en una prioridad para evitar consecuencias imprevistas.



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