“Toto estaba muy contento por la victoria [en Japón]. Pero me va a dar una patada en el trasero por la salida que hice“. Sí, las salidas. En un comienzo de F1 2026 de ensueño, en el que todo el mes de abril —gracias a las cancelaciones de los GP de Bahrein y Arabia Saudí— lo habrá pasado por completo al frente del Mundial de Pilotos, Andrea Kimi Antonelli sabe bien que tiene trabajo por delante. Y lo sabe por tres indicios.
Dos victorias en tres carreras dominicales para el italiano es lo mejor que se podía esperar, en un comienzo de año por encima de las expectativas. Que Antonelli pudiera aspirar al podio ya estaba escrito desde los test, cuando el Mercedes W17 demostró que era el mejor monoplaza, con la unidad de potencia, obviamente. Pero esperar que el joven de 19 años pudiera dejar atrás a un piloto tan fuerte y experimentado como George Russell con el mismo coche parecía arriesgado, al menos al inicio del curso.
Y, sin embargo, está sucediendo. Y está siendo así por golpes de suerte, pero también por un ritmo —sobre todo en Japón— que se mantuvo inigualable desde las simulaciones de carrera del viernes, durante la segunda sesión de entrenamientos libres. En Suzuka, Antonelli fue sencillamente el más rápido y competitivo de todos. La ayuda involuntaria que supuso la intervención del coche de seguridad en carrera no hizo más que abrir de par en par una puerta que ya estaba bien abierta.
Mirar los trofeos en la vitrina es bonito, pero también conviene fijarse en lo que ha pasado, en los acontecimientos que han llevado los trofeos a la República de San Marino (donde reside Antonelli). En la Fórmula 1, los detalles marcan la diferencia, y el boloñés sabe bien que tiene que pulir algo que dista mucho de ser un detalle. Estamos hablando de las salidas.
Parada de salida
Foto de: Simon Galloway / LAT Images vía Getty Images
En 3 de las 4 carreras (teniendo en cuenta también la sprint de China), el transalpino ha cometido errores de procedimiento en las arrancadas de diversa índole que, si lo miramos bien, le han supuesto menos consecuencias de las que cabría esperar, precisamente por su ritmo y por los acontecimientos de suerte que le han bendecido.
En Australia, Antonelli llegó a la parrilla tras completar la vuelta de formación sin batería. Esto no le permitió realizar los ‘burnouts’ necesarios para mantener la temperatura de los neumáticos traseros, ni disponer de la energía necesaria para la primera vuelta.
“Tuve un problema, ni siquiera pude hacer ‘burnouts ‘al llegar a la parrilla porque no tenía potencia, y estaba muy preocupado porque el coche no respondía cuando pisaba el acelerador. Después, me detuve en la casilla de salida y, cuando activé el modo motor y vi que la batería marcaba cero, me asusté un poco”.
En esa ocasión, quedó patente la fuerza de los Ferrari en los primeros metros, siendo la única ventaja real que tienen sobre las unidades de potencia de Mercedes. En realidad, McLaren —pero también Mercedes, sobre todo con Russell— ha encontrado la manera de reducir la diferencia con respecto a la Scuderia al inicio de las carreras.
Oscar Piastri, McLaren
Foto de: Clive Rose / Fórmula 1 vía Getty Images
Oscar Piastri y Russell han demostrado que el motor fabricado en Brixworth tiene potencial para realizar salidas de cierto nivel. Por eso, Antonelli ha señalado las salidas como algo que debe mejorar por su parte, más que por la del W17.
En China, en cambio, lo que causó mayores problemas fue la sprint. Durante la vuelta de preparación, un malentendido entre Antonelli y Peter Bonnington, su ingeniero de pista, llevó a una selección errónea de las configuraciones de motor. Esto le costó a Kimi una salida para olvidar y, posteriormente, provocó un contacto con Isack Hadjar y una penalización de 10 segundos, que tuvo que cumplir en la parada en boxes durante la salida del Safety Car.
En Japón, en cambio, los problemas no estuvieron relacionados con los procedimientos de la vuelta de formación ni con las configuraciones, sino con una cuestión de movimientos al soltar la palanca del embrague. Kimi fue —según él mismo— demasiado frenético y, sumado a que la temperatura de los neumáticos traseros no estaba en el rango ideal, el eje de tracción sufrió un deslizamiento que echó por tierra la pole conseguida de forma admirable el día anterior.
“Debo decir que el domingo en Japón no disfruté de la victoria como me hubiera gustado porque estaba enfadado por la salida. Sin duda, era consciente de haber tenido mucha suerte, a pesar de todo. Estaba contento de cómo había logrado aprovechar la ocasión, y también del ritmo en carrera. Pero estaba muy enfadado por la arrancasa, porque fue algo realmente impactante, de tirarse de los pelos. Ya estoy trabajando en ello”.
Y eso es bueno. No hay que dormirse en los laureles. Al contrario, esto debe ser solo un impulso más para seguir creciendo, llegar paso a paso a completar el mosaico y convertirse en lo que Mercedes espera de Antonelli: un piloto capaz de ganar el título de la máxima categoría.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Alex Bierens de Haan / Getty Images
Antonelli, como chico espabilado que es, ha captado el mensaje intrínseco de las primeras carreras. El parón debe servir para pulir los aspectos que no funcionaron entre Australia y Japón. Por eso, se ha hecho enviar a casa el volante con sus ajustes, y está intentando, en la medida de lo posible, encontrar un sistema fiable que evite llegar a la parrilla sin energía o soltar mal las levas del embrague, haciendo que las ruedas traseras patinen.
“Creo que solté el embrague demasiado rápido, más de lo que debería. Además, también tenía los neumáticos un poco más fríos, así que superé el agarre que tenía disponible y perdí muchas posiciones. Sin duda [tendré que trabajar] en el simulador para las salidas; ahora me va a llegar el volante a casa con todos mis ajustes. Digamos que ya estoy pensando en cómo trabajar para mejorar este aspecto“.
El mes de descanso que la Fórmula 1 está viviendo este abril puede interpretarse de dos maneras para el corredor de Bolonia: una molestia, porque interrumpe un periodo que, como mínimo, ha sido de ensueño. Pero también una oportunidad. Antonelli se encuentra solamente al inicio de un camino que debe llevarlo a perfeccionarse como piloto (además de como persona, teniendo en cuenta su muy temprana edad), y este es un paso que deberá dar, con la ambición de ser uno de los grandes protagonistas de la F1 no solo del futuro, sino también del presente.
Esto no quita que, aunque aún le queda mucho tiempo para mejorar, ciertas oportunidades solo se presentan una vez en la vida. Este año, Mercedes ha creado el mejor paquete de coche y unidad de potencia, y eso está a la vista de todos. Antonelli comparte box con uno de los tres pilotos más fuertes de la F1 actual, George Russell.
Toda la presión recae sobre los hombros del británico, pero no intentar lograr una hazaña esta temporada podría ser un verdadero motivo de arrepentimiento. Por eso, Antonelli hace bien en estar nervioso por el error cometido en Japón: los grandes campeones se fijan en todo, incluso en los detalles. Y en los detalles, como se sabe, se esconde el diablo. O, mejor dicho, esa milésima más o menos que puede llevarte a perder o a ganar el premio más codiciado.
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