Muerte de maestra dominicana en el Bronx genera dudas; madre ofrece detalles

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La comunidad del Bronx, en Nueva York, permanece consternada tras el hallazgo del cuerpo de Pamela Guerrero, una maestra dominicana de 28 años, en el sótano de un edificio cercano a su residencia. La joven fue encontrada sin vida el 21 de diciembre en el 1235 de Stratford Avenue, durante una inspección rutinaria realizada por un trabajador del inmueble, un hecho que ha encendido las alarmas entre las autoridades y los familiares.

Según informes preliminares, la policía baraja la posibilidad de un accidente, ya que las cámaras de seguridad muestran a Pamela ingresando sola al lugar, sin indicios de que estuviera acompañada. Sin embargo, Paulina Guerrero, madre de la víctima, rechaza esta versión y sostiene que su hija fue “presuntamente agredida y asesinada”, señalando que aún hay elementos por esclarecer.

Vecinos y líderes locales han solicitado que la investigación permanezca abierta hasta determinar con claridad las circunstancias del fallecimiento. El resultado oficial de la autopsia aún no se ha publicado, lo que mantiene activa la investigación y alimenta la preocupación de la comunidad sobre la causa real del deceso.

En la noche del 20 de diciembre, Pamela fue captada por las cámaras de seguridad de un restaurante mientras cenaba con su madre, mostrándose imágenes de ambas saliendo juntas del establecimiento. Según el relato de la madre, su hija la acompañó hasta su casa y luego regresó sola a la zona cercana al restaurante, donde fue registrada bailando frente al local, un momento considerado como el último en que fue vista con vida.

Estos videos se han convertido en evidencia clave para la investigación, permitiendo trazar sus movimientos previos al hallazgo del cuerpo. El 21 de diciembre, a las 7:15 a. m., el trabajador Juan Rafael Sánchez descubrió a Pamela en el sótano del edificio durante una revisión rutinaria, alertando de inmediato a su supervisor y a los servicios de emergencia.

Sánchez indicó que, al acercarse, pensó que la joven estaba descansando, pero al verificar su estado, notó que no respondía y que la situación ya era irreversible cuando llegaron las autoridades. El cuerpo fue hallado boca abajo, con un brazo flexionado, según el reporte inicial de la inspección policial.

En la revisión preliminar se observó una marca en la parte superior de la espalda de Pamela, sin señales visibles de lesiones en el rostro ni fluidos en la escena, de acuerdo con los investigadores. Las grabaciones de seguridad muestran a la joven ingresando sola al inmueble y caminando hacia una puerta de un edificio contiguo, donde desaparece de los registros visuales.

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No se detectó la entrada o salida de otras personas durante el recorrido captado por las cámaras, un dato que respalda la hipótesis del accidente, aunque la investigación sigue su curso. A más de dos meses del hallazgo, el caso permanece abierto a la espera de los resultados oficiales de la autopsia, sin indicios claros de intervención criminal según el reporte preliminar.

El detective asignado al caso no ha ofrecido detalles adicionales sobre los avances, mientras la madre insiste en que su hija “no se cayó” y fue agredida, exigiendo que se esclarezcan las circunstancias.

La muerte de Pamela ha movilizado a la comunidad. Los vecinos la recuerdan como una joven alegre, cercana a su familia y dedicada a la enseñanza, y han organizado memoriales en su apartamento familiar. Acompañados por un pastor local, residentes y familiares han pedido públicamente que la policía no cierre el caso hasta determinar con certeza la causa de muerte, coreando consignas de justicia en el vecindario.

Este caso ejemplifica cómo los fallecimientos sin una explicación inmediata pueden generar tensiones entre las versiones oficiales y las demandas sociales de transparencia en las investigaciones.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**