El papa Francisco clausuró el Año Santo 2024 este martes con una misa en la basílica de San Pedro, durante la celebración de la Epifanía. En su homilía, el pontífice cuestionó una ‘economía deformada’ que convierte en negocio aspectos como la espiritualidad, los viajes o los reencuentros, reduciendo ‘todo a producto y al ser humano a consumidor’.
Al acto asistieron el presidente de Italia, Sergio Mattarella, junto a miles de fieles, cardenales y miembros del clero. Según datos de la Santa Sede, más de 33 millones de peregrinos visitaron Roma durante el Jubileo.
Francisco destacó la existencia de personas que, en un mundo ‘complicado y en muchos aspectos excluyente’, emprenden viajes espirituales. ‘Los magos aún existen’, afirmó, en referencia a quienes buscan respuestas más allá de lo material. También planteó si la Iglesia mantiene su capacidad para acoger a quienes llegan en busca de sentido: ‘¿Reconoceremos en el visitante a un peregrino, en el desconocido a un buscador?’.
El papa mencionó los ‘miedos que pueden derivar en agresión’ y la tendencia a mercantilizar valores humanos y espirituales. Al cerrar la Puerta Santa de San Pedro, símbolo del fin del Jubileo, instó a evitar que las iglesias se conviertan en ‘monumentos’ y a transformar las comunidades en ‘hogares’. ‘La fe no tiene precio ni medida’, reiteró, llamando a rechazar ‘los halagos de los poderosos’.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


