Santo Domingo.–El Gobierno dominicano ha sido enfático: no hay razón para alarmarse por los efectos de la guerra en Medio Oriente. Todo está bajo control. La economía está “blindada”. El impacto es “manejable”.
Sin embargo, en las estaciones de combustible, la realidad parece no estar alineada con el discurso.
En cuestión de una semana, la gasolina ha acumulado aumentos cercanos a los RD$15.00 por galón, en una secuencia que pasó de ajustes “graduales” a incrementos que ya comienzan a sentirse en el bolsillo de cualquier ciudadano que tenga que llenar su tanque… o simplemente sobrevivir.
La guerra está lejos… pero el precio está aquí
El conflicto internacional —con tensiones en zonas clave como el Medio Oriente— ha provocado un aumento en los precios del petróleo a nivel global. República Dominicana, como país importador, recibe ese impacto de forma directa.
Pero el mensaje oficial insiste: tranquilidad.
“Estamos manejando el día a día”
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, aseguró recientemente:

“El Gobierno tiene capacidades para atenuar los impactos del alza de los combustibles… estamos manejando el día a día de este conflicto.”
Y es cierto. El Estado ha destinado miles de millones de pesos en subsidios para evitar que los aumentos sean aún más drásticos.
Lo que plantea una curiosa paradoja:
si esto es el precio “contenido”… ¿cómo sería el precio real?
El libreto conocido
Primero, los aumentos son pequeños.
Luego, “inevitables”.
Después, “producto de factores externos”.
Y finalmente, parte del paisaje.
No es la primera vez que ocurre. El país ya ha vivido ciclos similares donde las promesas de estabilidad chocan con la realidad de los mercados internacionales… y, por supuesto, con el surtidor.
Sube todo… menos la preocupación
Mientras tanto, el ciudadano común hace malabares: transporte más caro, alimentos que suben, y un efecto dominó que siempre termina en el mismo lugar: el bolsillo.
Pero oficialmente, no hay que preocuparse.
Conclusión (con el tanque medio lleno… o medio vacío)
Quizás no se trata de entrar en pánico.
Pero tampoco de ignorar lo evidente.
Porque mientras el discurso habla de control…
la gasolina sigue subiendo sin pedir permiso.
Y en un país donde cada peso cuenta, la verdadera incertidumbre no está en Medio Oriente…
sino en cuánto costará llenar el tanque la próxima semana.


