La guerra lanzada por Donald Trump y Benjamín Netanyahu contra Irán vive su cuarta semana y los primeros movimientos diplomáticos para intentar calmar la situación colocan a Pakistán como principal mediador, uno de los pocos vecinos a quienes Teherán no ha atacado. Lo que … Donald Trump calificó el lunes de «contactos intensos» con la república islámica, resultaron ser «conversaciones indirectas» mediante mensajes transmitidos por los paquistaníes, informó el viceprimer ministro y ministro de Exteriores del país Ishaq Dar.
«Ha habido una especulación innecesaria en los medios sobre conversaciones de paz para poner fin al conflicto en curso en Oriente Medio», escribió Dar en su perfil de X y añadió que «países hermanos como Turquía y Egipto, entre otros, también están brindando su apoyo a esta iniciativa». Medios israelíes y estadounidenses llegaron a insinuar la posibilidad de un encuentro en Islamabad durante el fin de semana entre delegaciones de Irán y Estados Unidos.
Esos mensajes portaban la propuesta de 15 puntos de Trump, que era una exigencia de rendición incondicional a la que los iraníes respondieron con un plan de cinco exigencias: el cese total de «agresiones y asesinatos», la puesta en marcha de mecanismos concretos para evitar que la guerra se repita, el pago garantizado de daños y reparaciones, el fin de la guerra en todos los frentes y grupos aliados y el reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz. Fuentes oficiales citadas por la agencia Tasnim indicaron que la iniciativa de Trump «es como un tercer engaño: dar imagen de que se quiere negociar, mantener bajos los precios del petróleo y ganar tiempo para un posible nuevo movimiento terrestre en el sur de Irán».
El diario ‘Dawn’ detalló un proceso mediador en el que Dar ha estado en contacto diario con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, y el primer ministro Shehbaz Sharif, con el presidente Masoud Pezeshkian. Además de los políticos, la cúpula militar del país asiático también se ha implicado y el jefe del ejército Asim Munir habría hablado directamente con Trump. Según los medios de Islamabad, Pakistán es un mediador político y militar de garantías y recordaron que fue importante para sentar en la mesa tanto a los talibanes afganos como a Estados Unidos en Doha durante la larga negociación que acabó con la retirada estadounidense y el restablecimiento del Emirato en Afganistán. En una Casa Blanca que funciona sobre relaciones personales más que sobre canales institucionales, la relación personal entre Munir y Trump puede ser clave para que esta vía salga adelante.
Cambio de posición tas el 11-S
El analista paquistaní Omer Azhar destacó la importancia de esta relación directa de Trump y Munir, «forjada durante el alto el fuego entre India y Pakistán de mayo de 2025, cuando ambos hablaron repetidamente y Trump apareció públicamente atribuyéndose el mérito del acuerdo». Azhar destacó en su análisis sobre el papel mediador de Pakistán publicado por el digital Nikkei Asia que «desde el giro inmediato de Pervez Musharraf tras el 11 de septiembre, Pakistán no se había situado en el centro del pensamiento estratégico estadounidense con tanta rapidez o ambición. La diferencia es que en 2001 Washington acudió a Pakistán por necesidad. Esta vez, Pakistán acudió a Washington con una oferta». La buena marcha de la mediación es también un tema de urgencia doméstica porque Pakistán es uno de los países más dependientes de las exportaciones de hidrocarburos del Golfo.
Otros analistas como Sabena Siddiqui, del diario Dawn, opinan que la guerra «ha colocado a Pakistán en una posición extremadamente delicada» debido al reciente pacto de defensa sellado con Arabia Saudí. Además de mediar para Trump, Dar también lo habría hecho para Mohamed Bin Salman y obtenido algunas «garantías» de Irán de que habría una «reacción mínima» de ataques al Reino, aunque Teherán ha disparado cientos de misiles y drones contra territorio saudí.
Qatar y Omán, a un lado
La entrada en escena de Islamabad ha sorprendido ya que durante los mandatos de Trump han sido otros países como Omán los que han jugado el rol clave de mediador con los iraníes. Así ocurrió en los procesos abiertos para negociar el acuerdo atómico, que Estados Unidos rompió de forma abrupta atacando a la república islámica en junio y febrero.
Otro de los actores importante para el presidente republicano ha sido Qatar, pero el pequeño reino del Golfo está ahora en plena línea del frente ya que, al albergar bases estadounidenses, se ha convertido en objetivo de las fuerzas iraníes. El ministerio de Exteriores catarí aseguró que esta vez no juega un papel activo en la mediación, pero defiende que la guerra debe resolverse por vías diplomáticas.


