Budapest (AP).- La verdadera amenaza a la que se enfrenta Hungría no es Rusia, sino la Unión Europea, afirmó el primer ministro Viktor Orbán en un discurso ante sus simpatizantes el sábado, al tiempo que su partido nacionalista intensifica una campaña anti-UE de cara a las elecciones nacionales.
A sólo ocho semanas de la votación del 12 de abril, Orbán y su partido Fidesz afrontan su desafío más serio desde que el mandatario populista de derecha recuperó el poder en 2010.
La mayoría de las encuestas independientes muestran a Fidesz por detrás del partido de centroderecha Tisza y de su líder, Péter Magyar, incluso cuando Orbán ha hecho campaña sobre la premisa no sustentada de que la UE enviará a los húngaros a la muerte en la vecina Ucrania si su partido pierde.
En su discurso del sábado, Orbán comparó a la UE con el régimen soviético represivo que dominó Hungría durante más de 40 años del siglo pasado y desestimó la creencia de muchos mandatarios europeos de que el presidente ruso Vladímir Putin representa una amenaza para la seguridad del continente.
“El alarmismo sobre Putin es primitivo y poco serio. Bruselas, en cambio, es una realidad palpable y una fuente de peligro inminente”, sostuvo Orbán. “Esta es la amarga verdad, y no la toleraremos”.
Orbán ha sido un firme opositor a la ayuda militar y financiera para Kiev desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala hace casi cuatro años, y ha mantenido relaciones estrechas con Moscú al tiempo que adopta una postura combativa hacia los socios de Hungría en la UE y la OTAN, a los que retrata como belicistas.
En diciembre, manifestó que no estaba “claro quién atacó a quién” cuando decenas de miles de fuerzas rusas cruzaron las fronteras de Ucrania en febrero de 2022.
El gobierno de Hungría lleva mucho tiempo enfrentado con la UE, que ha congelado miles de millones de euros en financiación para Budapest por la preocupación de que Orbán ha desmantelado instituciones democráticas, erosionado la independencia judicial y supervisado una corrupción oficial generalizada. A cambio, Orbán ha actuado cada vez más como un obstáculo en la toma de decisiones de la UE, amenazando de forma rutinaria con vetar políticas clave como la entrega de apoyo financiero a Ucrania.
A medida que se acercan las elecciones, ha retratado cada vez más al partido Tisza como una marioneta creada por la UE para derrocar a su gobierno y servir a intereses extranjeros, afirmaciones que Tisza ha negado tajantemente. Magyar, el líder del partido, se ha comprometido a reparar las tensas relaciones de Hungría con sus aliados occidentales, reactivar la economía estancada y devolver al país a una senda más democrática.
Elogios de Orbán a Trump
Orbán acusó el sábado a corporaciones multinacionales como bancos y empresas energéticas de beneficiarse de la guerra en Ucrania y de conspirar con su oposición política para derrotarlo en las elecciones.
“Está bastante claro que en Hungría el negocio del petróleo, el mundo bancario y la élite de Bruselas se están preparando para formar un gobierno”, declaró. “Necesitan a alguien en Hungría que nunca diga no a las exigencias de Bruselas”.
Orbán prometió que, en caso de que su partido obtenga la mayoría de votos por quinta ocasión, continuará con su objetivo de librar a Hungría de entidades que, argumenta, vulneran la soberanía del país.
Atribuyó al presidente estadounidense Donald Trump —quien lo ha respaldado de cara a las elecciones— la creación de un entorno en que pueden ser expulsadas “falsas organizaciones no gubernamentales y periodistas, jueces y políticos comprados y pagados”.
“El nuevo presidente de Estados Unidos se ha rebelado contra la red global de negocios, medios y política de los liberales, mejorando así nuestras posibilidades”, dijo Orbán. “Nosotros también podemos avanzar mucho y expulsar de Hungría la influencia extranjera, junto con sus agentes, que limitan nuestra soberanía”.
“La máquina represiva de Bruselas sigue operando en Hungría. La limpiaremos después de abril”, concluyó.


