«En 2002, cuando perdimos la primera ronda, os pedí a cada uno que trajeseis a otro más a votar y lo conseguimos. ¡Hoy necesitamos tres millones de votos y os pido que traigáis a todos los que podáis!», fue este viernes el grito de … cierre de campaña de Viktor Orbán en Székesfehérvár, su pueblo. En un lateral de la Plaza del Ayuntamiento, los colores e la bandera de Hungría cubrían por completo un edificio de unos seis metros de altura que servía de fondo de escenario. Desde allí, Orbán puso a la pequeña localidad como ejemplo de lo que quiere seguir construyendo en Hungría. «En la mayoría de las ciudades del país, todo tipo de gente pide limosna tanto por los lados como por detrás, y mira, esto no es costumbre aquí», presumió ante los lugareños. «Es una ciudad de cultura húngara. Obviamente, también hay Tiszás en esta ciudad, pero aquí no es costumbre estropear la alegría de los demás», arrancó los primeros aplausos.
Como último recurso de campaña, Orbán sugirió este viernes que los seguidores del opositor Peter Magyar no aceptarán unos resultados electorales que no les gusten. «No es momento de desunión, sino de unidad», se presentó como unificador de Hungría, y por eso pidió a todos que hablaran con sus familias, conocidos y amigos y que «se fíen solamente de las fuentes oficiales». Se sumaba así a la narrativa que había empezado a extender previamente Balázs Orbán, secretario de Estado de Estrategia de la Oficina del Primer ministro, que ha advertido esta semana que teme «que la oposición no acepte la derrota electoral».
«Nuestros oponentes no se detendrán ante nada para ganar poder. Colaboran con servicios secretos extranjeros. Amenazan a nuestros seguidores con violencia y gritan fraude electoral con acusaciones fabricadas incluso antes de las elecciones. Incluso ahora se organizan manifestaciones y problemas antes de que se cuenten vuestros votos», dijo Orbán en una de sus últimas declaraciones antes de los comicios. «Hablemos claro. Se trata de un intento organizado de cuestionar la decisión del pueblo húngaro mediante el caos, la presión y la desacreditación internacional», afirmó, refiriéndose claramente a injerencia extranjera.
En este mismo sentido, el eurodiputado de Fidesz Csaba Dömötör, anunció este viernes la creación de un nuevo Centro de Democracia para vigilar el «fraude electoral». «Fidesz está estableciendo un Centro de Democracia para prevenir el fraude electoral de Tisza, después de que los acontecimientos de las últimas semanas demuestren que los candidatos de Tisza y quienes los respaldan están cruzando todos los límites en la campaña electoral», dijo, en una rueda de prensa en la que también acusaba a «los Tisza» de «actuar violentamente contra activistas de Fidesz, amenazando a los candidatos, distribuyendo comida por votos… Amenazan a quienes no están de acuerdo con ellos y envían a miles de activistas a pequeños asentamientos, obviamente con la intención de presionar a las personas que viven allí». Dömötör pidió a todos los ciudadanos que delaten de cualquier comportamiento irregular al Centro de la Democracia.
Encuestas
A pesar de que la mayoría de las encuestas dan a Magyar como ganador, incluso con dos tercios de los votos, Fidesz se aferra a encuestas favorables publicadas por medios afines como la de McLaughlin & Associates para Index, cerrada el 7 de abril, que señala en primer lugar a Orbán, con un 42,6 por ciento,; mientras que el Partido Tisza quedaría en un 37,3 por ciento.
Orbán se despidió con «las mejores esperanzas para las elecciones del domingo» y apeló a que siempre es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. «Nunca sabes de antemano lo que vendrá, pero si nos conocemos bien a nosotros mismos y lo que somos capaces de hacer, si conocemos bien a nuestro país, si conocemos bien a Székesfehérvár, si conocemos bien a nuestro propio pueblo, entonces tengo que decir que los húngaros votarán por la seguridad el domingo».
Concierto para romper el sistema
A la misma hora, en Budapest, continuaba un concierto de más de siete horas de duración y con músicos muy reconocidos como Azahriah, Krúbi, Beton.Hofi, Sisi y András Laár, que dedicaban su repertorio a la libertad y la democracia. Por si a alguien le cabía duda alguna sobre su intencionalidad política, el concierto llevaba por título ‘Para Romper el Sistema’ y los organizadores, del Movimiento de Resistencia Civil de Róbert Puzsér, eligieron como ubicación la Plaza de los Héroes, punto neurálgico de la historia nacional húngara.
Decenas de miles de asistentes se extendían a lo largo de la Avenida Andrassy, la principal arteria de Budapest. El cantante Dé:Nash, a punto de subir al escenario para ofrecer su éxito ‘Russians in the House’, cuya letra es una sátira contra el gobierno, reconocía que «lo que quiero es relativamente claro: por mi parte, como muchos de vosotros, lo veo como el final absoluto o la esperanza de que pueda salir algo bueno de ello. Tampoco tengo tanta fe en lo segundo, pero al menos es una oportunidad en este sentido. Veremos qué sale de esto».


