La noche del domingo 22 de febrero fue un cruce entre dos mundos antagónicos en México: calles desoladas en grandes ciudades del interior del país y, en paralelo, un Gobierno hiperactivo, en estado de alerta ante algún tipo de ataque o estallido terrorista. El detonante … de ambas realidades: la muerte, horas antes, de Nemesio Oceguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, el narco más poderoso de México que fue abatido por el Ejército en Jalisco.
El final del Mencho empujó al país a un abismo cuyo último antecedente había sido en octubre del 2019. El llamado ‘culiacanazo’ fue el estallido de violencia del crimen organizado en Culiacán, capital de Sinaloa, mientras las fuerzas de seguridad intentaban apresar a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
En esa ocasión, ante el fuego y los tiroteos, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador decidió liberar a Ovidio (quien sería detenido de nuevo en 2023) y la violencia no salió de Sinaloa.
Pero este domingo el terror se desbordó. El narco bloqueó 252 puntos en carreteras y caminos de todo el país, atacó destacamentos militares, protagonizó tiroteos con policías y detonó bombas contra supermercados, domicilios, bancos y farmacias.
Narcoinsurgencia
Desde el gabinete de seguridad dijeron a esta redacción que un elemento que encendió las alarmas en la noche del domingo fue la quema de sucursales de la banca estatal porque fue leído en el Gobierno como un acto de narcoinsurgencia, similar a lo sucedido en Colombia en los años 80.
Bajo este escenario el Gobierno de Claudia Sheinbaum vivió una noche larga y tensa. Se desplegaron elementos de los servicios de inteligencia en aeropuertos, terminales de metro y edificios de gobierno en las grandes urbes, Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. El ambiente sigue tenso, a la espera de una venganza que, de momento, no llega.
Sheinbaum, por su parte, se esforzó en todo momento por mantener una imagen de calma y presunta normalidad. Un mensaje arriesgado porque mientras la presidenta decía, el domingo por la tarde, que todo estaba bajo control, en los noticieros aparecían las imágenes de casi un estado de guerra en las calles.
Ya por la noche, Guadalajara, donde la selección española jugará en el mes de junio en la Copa del Mundo de fútbol, era una ciudad desolada. Sin transporte público, sin comercios ni bancos y sin gente en las calles. «Cuando se hizo de noche fue una situación de mucho miedo, se escuchaban detonaciones y helicópteros a lo lejos y no paraban de llegar mensajes del Gobierno de que lo mejor era no salir de las casas», menciona a ABC Abel Lozano, vecino del centro de la capital de Jalisco.
Este lunes la ciudad amaneció con las clases suspendidas, y el comercio y el transporte volviendo a la normalidad lentamente. En redes sociales fueron varios los vecinos que hablaron de una madrugada tensa, interrumpida por el rugir de las sirenas y los recorridos de patrullas militares fuertemente armadas.
Una avenida de la ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco, completamente vacía.
(efe)
El saldo de la jornada violenta fue de 61 muertos en los enfrentamientos y un numero impreciso de civiles alcanzados por la violencia. Según diversas estimaciones se mencionan nueve casos.
«En cobardes ataques después de la acción para la detención del Mencho se registraron 27 agresiones contra la autoridad. En Jalisco seis agresiones, donde lamentablemente perdieron la vida 25 elementos de la Guardia Nacional, un custodio y uno de la Fiscalía General del Estado«, informó este lunes el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch.
El funcionario agregó que en estos hechos perdió la vida una mujer embarazada. Además, se contabilizaron 30 personas de la delincuencia organizada que perdieron la vida también.
Este lunes, el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla, ofreció los detalles del operativo en el cual murió el narcotraficante más buscado. Según el general, el Mencho fue ubicado por un seguimiento realizado a su pareja sentimental en el poblado de Tapalpa, en Jalisco.
El Mencho fue ubicado por un seguimiento realizado a su pareja sentimental en el poblado de Tapalpa, en Jalisco
Una vez más, las acompañantes de los capos como vehículo final para su caída: ocurrió en 2016 con la actriz y modelo Kate del Castillo, que facilitó el arresto de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, en 1985; con Sara Cossío, cuyo seguimiento permitió la captura de Rafael Caro Quintero; y en 2013 con Juanita Ríos, esposa de Miguel Treviño, jefe de Los Zetas.
«El 20 de febrero, mediante trabajos de inteligencia militar central, se ubicó a un hombre de confianza de una de las parejas sentimentales del Mencho, que la trasladó a una instalación en el poblado de Tapalpa, Jalisco», explicó el general Trevilla en Palacio Nacional. «En ese lugar, se reunió con El Mencho esta pareja sentimental, y el 21 de febrero se retira del inmueble, y se obtuvo información de que El Mencho permanecía en ese lugar. Él se quedó ahí con un círculo de seguridad», comentó el general.
Huida desesperada
Una vez detectado el escondite, el Ejército mexicano se lanzó sobre su objetivo, que repelió el ataque y escapó hacia una zona de bosques donde se escondió entre la maleza. El Mencho fue descubierto y, en un nuevo enfrentamiento, resulto herido de gravedad: murió cuando era trasladado a un hospital.
Por su parte, Sheinbaum puntualizó que la operación contra el Mencho fue realizada por las fuerzas federales y que con el Gobierno de Estados Unidos solo hubo intercambio de inteligencia.
Una vez más, la presidenta insistió en su narrativa recurrente de que las fuerzas estadounidenses no intervienen en operaciones en territorio mexicano. Sheinbaum ha rechazado en reiteradas ocasiones el ofrecimiento de Donald Trump de enviar tropas a México.
«Todas las operaciones se realizan por las fuerzas federales mexicanas, no hay participación en la operación de fuerzas de Estados Unidos. Lo que hay es mucho intercambio de información, como lo hemos dicho aquí varias veces», expresó.


