
Durante décadas, se movió entre los autobuses urbanos de Caracas, liderando sindicatos y aprendiendo a navegar el poder desde las calles, Nicolás Maduro, pasó de ser un conductor de autobús a presidente de Venezuela, que ahora fue arrestado por Estados Unidos.
Maduro, exconductor de autobús y antiguo líder sindical que llegó a la presidencia de Venezuela, fue capturado por fuerzas estadounidenses, cerrando un mandato marcado por la crisis económica, la represión política y la migración masiva de millones de venezolanos.
Donald Trump anunció el sábado 3 de enero la detención de Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes ahora enfrentarán cargos por narcoterrorismo en Nueva York, según informó la secretaria de Justicia de Estados Unidos, Pam Bondi.
Maduro, de conductor de autobúsa a la política
La historia de Maduro se remonta a los años 80, cuando un viaje a Cuba le proporcionó su única formación académica tras la secundaria: un año de instrucción ideológica. A su regreso, trabajó como conductor de autobús y rápidamente destacó como líder sindical. Su interés político lo llevó a integrarse al movimiento de Hugo Chávez, escalando posiciones dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) hasta convertirse en legislador, presidente de la Asamblea Nacional, ministro de Relaciones Exteriores y vicepresidente.
En 2013, Chávez designó a Maduro como su sucesor. La elección presidencial sorprendió a muchos, pero el legado político de Chávez aseguró la victoria de Maduro por un estrecho margen. Durante los años siguientes, consolidó su poder, a menudo de manera controvertida: encarcelamientos de opositores, represión de protestas y purgas en instituciones clave. Bajo su gobierno, la pobreza se disparó y más de 7.7 millones de venezolanos abandonaron el país.
La presidencia de Nicolás Maduro
Su presidencia estuvo marcada por enfrentamientos con la oposición, intentos de golpe y sobrevivencia a atentados, incluido un ataque con drones en 2018. Maduro, al igual que Chávez, presentó a Estados Unidos como la amenaza principal para su país y criticó cualquier esfuerzo externo por restaurar la democracia.
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