
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cree que la UE tiene que moverse ya bajo la “urgencia” económica si quiere ser más competitiva, y así lo ha expresado este miércoles ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, en la previa de una nueva cumbre informal de líderes de los 27 que tendrá lugar este jueves. “Una Europa competitiva solo puede ser una Europa independiente. Hoy en día, las dependencias corren el riesgo de convertirse en armas de coerción. Por ello, debemos eliminar los cuellos de botella en nuestras cadenas de valor más estratégicas”, comenzó diciendo.
“Y podemos hacerlo aumentando la producción en Europa y ampliando nuestra red de socios fiables”, reivindicó la dirigente alemana, poniendo como ejemplos los acuerdos comerciales con Mercosur y con la India. Pero en paralelo a eso, reclama una mayor integración del mercado único. “El FMI afirma que las barreras entre Estados dentro de nuestra Unión son tres veces mayores que las barreras interestatales en Estados Unidos. Entonces, ¿cómo podemos competir en igualdad de condiciones? Tenemos la segunda economía más grande del mundo, pero la estamos conduciendo con el freno de mano puesto“, avisó la presidenta de la Comisión.
En este sentido, lanzó ya algunas propuestas. “El próximo mes propondremos el 28º régimen. Lo llamamos EU Inc, un conjunto único y sencillo de normas que se aplicará sin fricciones en toda nuestra Unión para que las empresas puedan operar entre Estados miembros con mucha mayor facilidad”, desarrolló; y es que la eliminación de cargas burocráticas es clave en el futuro de la UE, asumen desde Bruselas.
Para la dirigente germana no hay tiempo que perder. “En todo lo relativo al mercado único debemos guiarnos por el mayor sentido de urgencia. Necesitamos un calendario claro y el compromiso de todos para sacar las cosas adelante”, sostuvo ante los eurodiputados, al tiempo que reclamaba mayor celeridad en la toma de decisiones tanto al propio Parlamento Europeo como al Consejo.
Eso sí, Von der Leyen avisó de que no todo es sencillo; y ahí hablo de la preferencia europea en términos industriales (made in Europe), que tiene cosas buenas, dijo, y otras que son realmente riesgos. “Es un terreno pantanoso”, alertó. “No existe una solución única para todos. Por eso cada propuesta debe estar respaldada por un análisis económico sólido y ser coherente con nuestras obligaciones internacionales”, concluyó a este respecto la presidenta de la Comisión Europea.
Todo lo anterior pasa, recordó, por la simplificación. “Hemos hecho de la simplificación un eje central. Y en un año hemos logrado más que en la década anterior. Ya hemos propuesto recortar los costes burocráticos para las empresas en 15.000 millones de euros cada año. Pero todos los paquetes ómnibus deben llegar a su destino, y no solo debemos mirar los ómnibus a nivel europeo. También debemos mirar el nivel nacional”, explicó en la Eurocámara.
De hecho, puso el foco en los gobiernos. “Hay demasiado gold-plating, es decir, capas adicionales de legislación nacional que solo complican mucho más la vida de las empresas y crean nuevas barreras en nuestro mercado único”, sentenció. “Es hora de una profunda limpieza regulatoria, a todos los niveles”.


