Las protestas en Irán cumplen 16 días con movilizaciones registradas en 585 localidades de 186 ciudades, según datos de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA). Hasta la fecha, se reportan 544 fallecidos —483 manifestantes, incluyendo ocho menores— y 10,681 arrestos. Organizaciones de derechos humanos indican que las cifras podrían ser mayores debido a las restricciones informativas impuestas por el gobierno, que incluyen bloqueos de internet y limitaciones a la cobertura periodística independiente.
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre, cuando comerciantes de Teherán y Tabriz cerraron sus establecimientos en protesta por la depreciación del rial iraní, que alcanzó un mínimo histórico de 1,42 millones de riales por dólar estadounidense. La inflación anual supera el 42%, con un incremento interanual del 52% en diciembre de 2025, según datos oficiales del Banco Central de Irán. Este organismo eliminó subsidios cambiarios para la mayoría de los productos, excepto medicamentos y trigo, lo que elevó los precios de bienes básicos como carne y arroz.
Las consignas de las protestas, inicialmente motivadas por razones económicas, evolucionaron hacia críticas al gobierno. Un antecedente relevante fue la muerte de Mahsa Amini en septiembre de 2022, tras ser detenida por la policía de la moral por presuntamente incumplir las normas de vestimenta. Aquellas protestas dejaron al menos 150 muertos y 75 heridos por el uso de munición real, según informes de organizaciones internacionales.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica acusó a “terroristas” de atacar instalaciones militares y policiales durante las actuales protestas. El líder supremo, Ali Jamenei, declaró que los participantes en las manifestaciones serán considerados “enemigos de Dios”, delito castigado con pena de muerte en Irán. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, atribuyó las movilizaciones a una “guerra terrorista” promovida por Estados Unidos e Israel.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país está “listo para ayudar” si Irán reprime violentamente a los manifestantes. Medios como *The New York Times* y *The Washington Post* informaron que el Pentágono evalúa opciones, incluyendo ciberataques para restaurar el acceso a internet en Irán. Trump declaró que líderes iraníes han solicitado negociar, aunque no descartó acciones previas a un diálogo.
Irán aseguró estar preparado para una eventual guerra, pero Araghchi propuso “negociaciones justas” con Estados Unidos. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que bases militares estadounidenses e israelíes serían “objetivos legítimos” en caso de agresión.
En el ámbito internacional, aliados históricos de Irán, como el expresidente sirio Bachar al Asad y los hutíes en Yemen, han visto reducida su influencia. China y Rusia mantienen vínculos económicos con Irán, pero no han ofrecido apoyo militar explícito.
Reza Pahlaví, hijo del último sah de Persia, ha emergido como figura de la oposición en el exterior, aunque su influencia dentro de Irán es limitada. Su llamado a manifestaciones el 8 de enero no registró un respaldo masivo en el país.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


