
Una pareja de Hong Kong mantuvo relaciones en un hotel de Shenzhen, en el sur de China, y tres semanas después descubrieron que habían sido grabados sin su consentimiento con una cámara oculta y retransmitidos en un canal de Telegram.
Según cuenta el medio británico BBC, Eric (nombre ficticio) estaba buscando vídeos pornográficos de cámara oculta cuando se descubrió a sí mismo con su novia en uno de ellos. Y no son las únicas víctimas: el canal público ha realizado una exhaustiva investigación en la que ha descubierto miles de estos vídeos recientemente grabados y vendidos en múltiples sitios web.
Miles de vídeos filmados sin consentimiento
Como cuenta el noticiero, la pornografía de cámara oculta lleva existiendo en el gigante asiático desde hace al menos una década, pese a las estrictas regulaciones del país que prohíben la producción y distribución de vídeos explícitos, pero ha sido en los últimos años en los que se ha convertido en un tema habitual de conversación en redes sociales. De hecho, a día de hoy son comunes los post y vídeos detallando trucos para detectar cámaras ocultas o para proteger la propia privacidad, por ejemplo llegando a montar tiendas de campaña opacas en el interior de la habitación del hotel.
Algunos de estos sitios afirman tener imágenes de hasta 180 cámaras en conjunto, un punto que la BBC ha verificado, con lo que se estima que podrían estar grabando imágenes de miles de huéspedes en períodos de meses; la mayoría, dicen, muy probablemente no llegan a saber que se ha producido esta violación de su privacidad.
Eric, una de las víctimas cuya historia cuenta el medio británico, explica que comenzó a consumir este tipo de contenido cuando era adolescente, atraído precisamente por una sensación de autenticidad que otorga el hecho de que los participantes desconozcan estar siendo filmados.
No obstante, reporta que tras haber sido víctima él mismo de estas prácticas ya no encuentra gratificante esta clase de vídeos. Especialmente Emily, su pareja, estuvo aterrorizada de que su familia y allegados pudieran haber encontrado el clip; los dos miembros de la pareja no se hablaron en semanas.
Una industria creciente, pero difícil de cuantificar
Algunos de los canales de Telegram investigados por la BBC tenían hasta 10.000 miembros, y archivos de más de 6.000 vídeos que databan en ocasiones de tan atrás como el año 2017.
Otra de las cuestiones que destacaron los reporteros era el lenguaje que usaban estos ‘consumidores’ en la función de chat del canal, y especialmente las expresiones misóginas que vertían en relación a las mujeres que eran grabadas sin su consentimiento.
La industria mueve mucho dinero: el noticiero estima que el proveedor de uno de estos canales de Telegram podría, en base al número de miembros y a la tasa mensual que cobraban por unirse, haberse embolsado en torno a 18.600 euros desde el pasado mes de abril. Hay que tener en cuenta que el sueldo medio anual en China el año pasado era de alrededor de 5.250 euros.
A pesar de que el país tiene en vigor regulaciones muy estrictas sobre el uso y la venta de cámaras ocultas, el medio afirma que son relativamente sencillas de adquirir.
Son pocas las cifras oficiales sobre el número de personas que han sido llevadas ante la justicia china por la elaboración de esta clase de pornografía, debido a que las autoridades han venido reportando cada vez menos detalles sobre este tipo de actividades.
Incluso, existen Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como RainLily (con sede en Hong Kong) dedicadas a ayudar a las víctimas de estas violaciones de su privacidad a eliminar el contenido de internet. Aunque estos grupos informan que la demanda por sus servicios está creciendo, denuncian que las plataformas en las que se retransmiten estos vídeos a menudo hacen poco o nada por retirarlo. Por ejemplo, Telegram nunca responde a las peticiones de RainLily, remitiéndoles en su lugar a los propietarios de los propios canales. La propia BBC dice haber reportado los resultados de su investigación a Telegram, sin haber recibido respuesta.


