
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mostró este martes el primer modelo digital de su futura biblioteca presidencial en Miami, un proyecto que ha generado tanto expectación como polémica por su diseño y su planteamiento. Las imágenes, difundidas en su red Truth Social y compartidas por su hijo Eric Trump, presentan un rascacielos de gran altura con el apellido del mandatario en letras brillantes que recuerda a otras torres del magnate inmobiliario.
El vídeo ofrece una visión del ambicioso complejo, con un diseño claramente centrado en su figura. El modelo cuenta con una entrada monumental en tonos dorados, escaleras mecánicas similares a las de su lanzamiento de campaña en 2015 y varias recreaciones de espacios icónicos como el Despacho Oval o los jardines de la Casa Blanca. También incluye una réplica del avión presidencial Air Force One, así como exposiciones vinculadas a su trayectoria política y empresarial. Curiosa resulta la ausencia de libros en el vídeo del proyecto para su biblioteca.
En algunas imágenes del proyecto, diseñado por la firma de arquitectura Bermello Ajamil, con sede en Florida, aparece una estatua dorada gigante del líder republicano en la entrada del edificio, mientras en otras aparece el monumento en el escenario de un auditorio. Aunque Trump no ofreció más detalles, en febrero trascendió que un escultor de Ohio está creando una estatua dorada del mandatario de cerca de 4,5 metros de altura y más de 3 toneladas de peso encargada por un grupo de inversores de criptomonedas a la que bautizó como ‘Don Colossus’.
Aluvión de críticas
Las bibliotecas presidenciales de EEUU tienen como objetivo preservar y difundir el legado de cada mandatario, e incluyen a menudo archivos, objetos y exposiciones sobre su etapa en la Casa Blanca. Tradicionalmente, los regenta la la Administración Nacional de Archivos y Registros (NARA), aunque en algunos casos, como el centro de Barack Obama, se opta por modelos híbridos con fundaciones privadas.
En el caso de Trump, el proyecto parece alejarse del modelo clásico, y la iniciativa parece estar impulsada por una fundación privada, con características propias del desarrollo inmobiliario y turístico que representan al magnate. Además, el proyecto ha sido objeto de críticas por su ubicación, en un terreno público cedido por la universidad pública Miami-Dade College a la Fundación de la Biblioteca Presidencial de Trump.
“No creo en construir bibliotecas o museos… Lo más probable es que esto sea un hotel, ese es el concepto. Podría ser un edificio de oficinas, pero lo más probable es que sea un hotel con un edificio bonito debajo y un Boeing 747 Air Force One en el vestíbulo”, afirmó Donald Trump en declaraciones a la prensa, dejando entrever que el proyecto podría derivar en un complejo de carácter más comercial que institucional.
El impulso por reforzar la marca personal de Donald Trump no se limita a su futura biblioteca. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha aprobado el cambio de nombre del Palm Beach International Airport, que pasará a denominarse “President Donald J. Trump International Airport” a partir de julio. La infraestructura se encuentra cerca de Mar-a-Lago, residencia habitual del presidente.


