
Un experimentado capitán de Labuan Bajo ha puesto en entredicho el proceder de la tripulación del barco que naufragó el viernes con una familia española a bordo en el Parque Nacional de Komodo. El armador indonesio señala como causa más probable del siniestro a una cadena de errores humanos, entre ellos el exceso de velocidad, y también sostiene que pudo haber mala praxis en el protocolo de evacuación del buque.

Afirma que el primer error fue seguir navegando de noche cuando ya se habían emitido alertas por mala mar, recordando que otro buque, el KM Kifatsa, dio la vuelta y canceló su viaje a Padar cuando escuchó esos primeros informes por radio. “Eso demuestra que la información sobre las peligrosas condiciones del mar ya circulaba entre los marineros esa noche. La decisión de seguir navegando a alta velocidad en la oscuridad fue un cálculo de riesgo erróneo, un error humano decisivo”, explica en el diario local Hey Bali News.
La velocidad excesiva es otro de los errores humanos que señala este capitán de barco, con 25 años de experiencia navegando por las aguas de Komodo: “Imaginen que el barco navegaba a toda velocidad, entre 13 y 15 nudos. Eso ya es rápido. Además, lo empujaba una fuerte corriente subyacente, común en el estrecho de Padar. En una noche completamente oscura, sin luna, posiblemente con niebla o nubes bajas, el timonel en el puente no podía ver con detalle la superficie del mar que tenía delante”.
“Entonces llegó una ola de dos metros de altura. En condiciones normales, a una velocidad prudente, el barco habría levantado la proa, aprovechando el oleaje. Sin embargo, a gran velocidad y con la corriente, ocurrió algo fatal, la proa del barco se hundió. Su parte delantera fue empujada y sumergida en el cuerpo de la ola, como una cuchara que recoge agua”, explica, dibujando lo que en términos marítimos se conoce como pitchpoling (hundimiento de la proa del barco bajo una ola).
Según este capitán, al hundirse la proa comenzó a entrar agua de forma masiva en el interior del barco, provocando el fallo del motor diésel. Subraya que el fallo del motor al que se apuntó en un principio como responsable del naufragio no sería la causa del mismo, sino una consecuencia provocada por los primeros errores humanos.
También recalca que si hubiera sido un simple fallo mecánico, habría habido tiempo suficiente para evacuar a todos los pasajeros de una forma segura: “En una situación en la que el motor falla, el proceso desde la pérdida de control hasta el hundimiento no es instantáneo. Lleva tiempo. Como mínimo, de 10 a 15 minutos antes de que el buque alcance una condición crítica e insalvable”. Además, dice que “en un escenario de fallo puro del motor, la primera persona en quedar atrapada sería el ingeniero de servicio en la sala de máquinas”, que está ubicada en la parte más baja del casco del barco.
El capitán también explica que la entrada de agua en el buque habría bloqueado las puertas de los camarotes inferiores, atrapando en su interior a los pasajeros españoles: “La presión del agua es inmensa. Es como intentar empujar una puerta bloqueada por un coche”. Explica que los cuatro huéspedes de los camarotes inferiores quedaron atrapados por la presión del agua, ya que sus puertas se abrían hacia afuera. En cambio, el resto de pasajeros y la tripulación, que estaban en la cubierta superior y el puente, pudieron alcanzar las balsas salvavidas.



