#Mundo:”Un ataque de decapitación desataría allí el caos” #FVDigital

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Después de Venezuela y la caída de Nicolás Maduro, le toca a Irán. Donald Trump vuelve a recurrir a la presión militar, la amenaza de un despliegue formidable a pocos kilómetros del enemigo. En el caso venezolano, la presión tomó forma en una operación relámpago que raptó al líder y dejó el país intervenido en la distancia. ¿Ocurrirá lo mismo en Irán? ¿Atacará Estados Unidos objetivos iraníes?

En Venezuela, Trump secuestró a Maduro y dejó al frente del país a Delcy Rodríguez, pero amenazando con nuevos ataques si no cumple con sus deseos, empezando por el acceso al petróleo del país. En Irán, de momento, ha enviado una “armada” cerca de sus costas y una ristra de advertencias al régimen de los ayatolás, que en las últimas semanas ha reprimido sin piedad protestas masivas, matando a miles de personas.

Ha dicho Trump que la flota estadounidense que se ha situado cerca de Irán era mayor que la enviada a Venezuela. “Al igual que Venezuela, está lista, dispuesta y es capaz de cumplir rápidamente su misión, con rapidez y violencia, si es necesario”, escribió el presidente de EEUU en su red social.

Esta semana, ante un comité del Senado, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo que el gobierno iraní está “más débil que nunca” desde que la revolución de 1979 derrocó al sha de Persia. Es cierto. Los líderes iraníes, apoyados en la Guardia Revolucionaria, se han visto debilitados por las protestas, las más grandes desde la revolución.

Pero el caso de la república islámica es más complejo. Venezuela está cerca de la costa caribeña y se encuentra en el mismo hemisferio que Estados Unidos. Las fuerzas estadounidenses entraron y salieron rápidamente de Caracas. Irán está mucho más lejos y el régimen está acostumbrado a sufrir ataques. Fue el caso de la guerra con Irak en la década de 1980.

Las manifestaciones populares están teniendo lugar cuando el régimen aún se recupera del conflicto bélico de 12 días vivido en junio de 2025. Tras el intercambio de misiles con Israel, EEUU bombardeó instalaciones nucleares iraníes y Teherán atacó bases estadounidenses.

El caso de Irán “es extraordinariamente más complejo que Venezuela”, asegura Mona Yacoubian, directora del programa de Oriente Medio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. De entrada, en Irán los centros de poder son más difusos.

“Creo que esta es la preocupación: que llevar a cabo algo así como un ataque de decapitación termine provocando todo tipo de efectos de segundo, tercer y cuarto orden muy difíciles de anticipar”, recoge France24. Según ella, Washington teme que ello pueda terminar “desatando un verdadero caos dentro de Irán”.

Y a cambio de Jamenei, ¿quién?

Alí Jamenei, líder supremo de Irán, no ha salido del país desde 1989. Además, tiene 86 años y fue criado en una tradición religiosa que venera el martirio. ¿Secuestarlo? En 1980, una misión de helicópteros estadounidenses para liberar rehenes resultó un desastre. Rubio reconoce que no hay una “respuesta sencilla” sobre qué o quién sucedería a Jamenei si este cayera. “Me imagino que sería incluso mucho más complejo” que Venezuela, acepta el secretario de Estado de EEUU.

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Cualquiera que sea el método que la Casa Blanca elija para atacar a Irán esta vez, se espera que sea dramático. Es lo que opina Peter Layton, investigador visitante del Griffith Asia Institute en Australia. “La administración se siente atraída por el teatro. Esto significa eventos dramáticos, mediáticos y que llamen la atención”, le ha dicho a CNN News.

Dramatico y rápido, como el ataque del año pasado contra las instalaciones nucleares. “Prefieren las incursiones de corta duración que implican el menor riesgo para las fuerzas estadounidenses involucradas”, asegura Layton. Esta vez este analista no descarta que el objetivo sean las instalaciones petroleras en el Golfo Pérsico. “Dañaría económicamente a Irán a mediano y largo plazo. Habrá dramatismo en grandes columnas de humo y será fácil de cubrir para los medios externos”, explica.

Según The New York Times, que cita a funcionarios estadounidenses, el objetivo del ataque estadounidense sería dañar las instalaciones instalaciones nucleares y de misiles para debilitar al régimen de los ayatolás. 

Qué objetivo y con qué armas

Los bombarderos B-2 fueron el arma principal del ataque estadounidense del verano pasado contra las instalaciones nucleares de Irán. Esta vez, el objetivo podrían ser los cuarteles generales y bases regionales de la Guardia Revolucionaria y el arma, los Tomahawk.

Es lo que propone el analista Carl Schuster, ex capitán de la Marina de EEUU. Los misiles de crucero Tomahawk son de alta precisión y pueden dispararse desde submarinos y buques de superficie a gran distancia de las costas iraníes. Eso minimizaría el riesgo de bajas estadounidenses.

Otra opción de misil de crucero es el misil de separación aire-superficie conjunto (JASSM). Con una ojiva penetrante de 1.000 libras y un alcance de hasta 620 millas (1.000 kilómetros), el JASSM también puede ser disparado lejos de las costas iraníes desde una variedad de aviones de combate. 

El portaaviones USS Abraham Lincoln está ya en Oriente Medio. Alberga múltiples escuadrones de aviones, incluidos cazas F-35 Lightning II y F/A-18 Super Hornet. Además, lleva aviones EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica. El ejército de EEUU informó que el caza F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea ahora tiene presencia en la región (en una base en Jordania).

Al despliegue se ha sumado el Delbert D.Black, un destructor de la Armada estadounidense. Este buque, que atracó este viernes en el puerto israelí de Eilat, tiene un sistema para interceptar misiles tierra-aire.



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