
En su día fue una de las prisiones más famosas del mundo y ahora, Donald Trump quiere reabrirla. Se trata de la cárcel de Alcatraz, situada en la isla del mismo nombre, en la bahía de San Francisco (California).
La prisión es ahora una atracción turístrica, pero el presidente de EEUU quiere recuperar el recinto “albergar a los delincuentes más despiadados y violentos de Estados Unidos”, tal y como recoge el Mirror.
El problema es que no será barato. Este medio dice que la recuperación de Alcatraz le costará a los contribuyentes estadounidenses 152 millones de dólares, unos 132 millones de euros.
Alcatraz no ha albergado presos desde principios de la década de 1960 y ahora recibe más de 1,2 millones de visitantes al año. La idea de Trump está incluida en las propuestas presupuestarias estadounidenses para el próximo año, y forma parte de la cifra de 1.700 millones de dólares (1.475 millones de euros) solicitada para la Oficina Federal de Prisiones.
Cuando la prisión cerró sus puertas en 1962, las autoridades indicaron que el mantenimiento de las instalaciones costaría entre 3 y 5 millones de dólares anuales, sin incluir los gastos operativos diarios.
Gran parte de la isla donde se encuentra Alcatraz, conocida como ‘La Roca’, está ocupada por aves marinas, y todos los recursos necesarios para reconstruir y operar las instalaciones tendrían que transportarse por barco.
“Como agencia, estamos avanzando, evaluando y formulando las acciones necesarias para reabrir y operar la USP Alcatraz”, declaró la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos en un comunicado.
Cuando Trump anunció por primera vez su intención de devolver Alcatraz a su antiguo uso en 2025, la expresidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, calificó la idea de abrir Alcatraz como “la iniciativa más estúpida hasta la fecha”.
Trump ha manifestado en el pasado su deseo de que el edificio de Alcatraz, de 116 años de antigüedad, sea “ampliado sustancialmente” y transformado en una “prisión de máxima seguridad”. El presidente destacó que las aguas que lo rodean están “rodeadas de tiburones”, aunque los biólogos marinos han señalado que las especies presentes allí, como los pequeños tiburones leopardo, generalmente no representan una amenaza y no supondrían un verdadero obstáculo para la fuga.
Anteriormente, el plan de Trump fue criticado, ya que la isla carecía de agua corriente y sistema de alcantarillado, y que todos los suministros necesarios para la prisión debían transportarse en barco. Según la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos, cuando Alcatraz cerró sus puertas, su funcionamiento resultaba tres veces más costoso que el de cualquier otra prisión federal.
El alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, también rechazó la propuesta de reabrir Alcatraz como prisión federal, calificándola de “poco seria” en julio de 2025 y reiterando sus comentarios en los últimos días. “No existe ningún plan realista para que Alcatraz reabra como algo distinto a la maravillosa atracción turística que es actualmente”, declaró el alcalde.


