
La Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha pospuesto una orden ejecutiva que contemplaba exigir a los bancos recopilar información sobre el estatus migratorio de sus clientes para comunicarlo al gobierno federal, tras la oposición al plan de Wall Street y pequeños prestamistas, según informó este viernes The Washington Post.
Tres fuentes familiarizadas con el tema citadas por el rotativo dijeron que representantes de la industria bancaria argumentaron en reuniones con funcionarios que “no era práctico” exigir a millones de clientes actuales verificar su estatus de ciudadanía. No obstante, las fuentes, que pidieron permanecer bajo anonimato, señalaron que la medida aún podría ser retomada más adelante, aunque su alcance se reduciría en comparación con los borradores iniciales.

La orden ejecutiva pretendía ampliar la documentación que los bancos exigen, como un pasaporte, tanto a los clientes nuevos como a los ya existentes. Los bancos y pequeños prestamistas han argumentado que la medida suponía una tarea de gran envergadura. Un funcionario de la Casa Blanca reconoció a The Washington Post que la Administración está trabajando en una orden que podría abordar la intersección entre inmigración y banca. La nueva orden ejecutiva haría parte del cerco impuesto por la Casa Blanca en su campaña de deportaciones masivas.
Entre las polémicas medidas, la Administración Trump estableció una cooperación con el Servicio de Rentas Internas (IRS) para compartir información y datos personales de algunos contribuyentes con el Departamento de Seguridad Nacional, encargado de las deportaciones.
La medida fue combatida con una demanda y un juez ordenó al IRS detener la colaboración. En febrero se conoció que la agencia compartió indebidamente información fiscal confidencial de miles de contribuyentes con agentes de inmigración, lo que vulnera las protecciones legales de confidencialidad de datos.


