
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha calificado este viernes como “profundamente decepcionante” el fallo del Tribunal Supremo de anular la mayoría de los aranceles anunciados el año pasado, una decisión que los jueces dictaron al considerar que el republicano se extralimitó en sus funciones. “Tenemos alternativas muy poderosas”, ha advertido el mandatario durante una rueda de prensa en la Casa Blanca antes de anunciar un gravamen global del 10%.
“Ahora se utilizarán otras alternativas para sustituir los aranceles que el tribunal rechazó incorrectamente. Grandes alternativas. Podría ser más dinero. Recaudaremos más dinero”, ha indicado Trump durante su intervención. Según el estadounidense, el fallo del Supremo le ha abierto la puerta para poder ir en “una dirección en la que debería haber ido la primera vez”, aunque requiera un proceso “un poco más largo”.
Poco después, ha avanzado que firmará una orden para imponer un arancel global del 10% bajo la Sección 122 de la ley de Comercio de 1974, que otorga al presidente el poder de imponer restricciones de importación de hasta el 15% durante 150 días. “Tengo derecho a imponer aranceles y siempre lo he tenido”, ha defendido. El nuevo gravamen se pondría en marcha dentro de tres días.
“Con efecto inmediato, todos los aranceles de seguridad nacional en virtud del artículo 232 y los aranceles existentes en virtud del artículo 301 se mantienen, plenamente vigentes y en pleno vigor y efecto”, ha dicho. “Hoy firmaré una orden para imponer un arancel global del 10% en virtud del artículo 122, además de los aranceles normales que ya se aplican”, ha continuado.
La sentencia del Supremo establece que el Gobierno no tiene facultades inherentes en tiempos de paz para imponer aranceles sobre la base de la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977 invocada por Trump como pilar de su guerra comercial. El fallo considera esos gravámenes un impuesto y, por tanto, requieren de la aprobación del Congreso.
“La Corte Suprema no anuló los aranceles. Simplemente anuló un uso particular de los aranceles de la IEEPA”, ha señalado Trump. “Puedo poner imponer un embargo total, pero no puedo cobrarle a nadie ni un dólar por ello. Es ridículo, pero no importa, porque tenemos otras maneras, muchas otras maneras (de imponer gravámenes)”, ha ironizado.
“No son más que unos necios y lacayos”
Por otro lado, Trump ha asegurado estar “absolutamente avergonzado” de los seis jueces que fueron en su contra. “El fallo del Tribunal Supremo sobre los aranceles es profundamente decepcionante y me avergüenza la actitud de ciertos miembros de la Corte, me avergüenza absolutamente que no tengan el valor de hacer lo que es correcto para nuestro país”, ha manifestado.
El mandatario ha agradecido, no obstante, a los jueces que han mostrado una opinión contraria al fallo (Clarence Thomas, Samuel Alito y Brett Kavanaugh) por “su fuerza, sabiduría y amor” a su país. “Al leer las opiniones de disenso, nadie puede argumentar en contra”, ha reiterado Trump. Estos tres magistrados son considerados los más conservadores de los nueve que componen el Supremo.
“No son más que unos necios y lacayos de los RINOs y los demócratas radicales de izquierda”, ha dicho, al considerar a los magistrados como insuficientemente conservadores, así como “muy antipatriotas y desleales” a la Constitución”. “El tribunal ha sido influido por intereses extranjeros y por un movimiento político que es mucho más pequeño de lo que la gente podría imaginar”, ha añadido.
En este sentido, Trump ha expresado que su Gobierno analizará prácticas comerciales extranjeras que considera injustas que perjudiquen a compañías estadounidenses. “Estamos iniciando varias investigaciones en virtud de la Sección 301 (de la ley de Comercio) y otras, para proteger a nuestro país de las prácticas comerciales desleales de otros países y empresas”, ha recalcado.
Asimismo, ha subrayado que los países que “han estado estafando” a su Administración durante años ahora están “eufóricos” tras el dictamen del Supremo, que podría significar el reembolso de unos 240.000 millones recaudados por Washington por los llamados “aranceles recíprocos”.


