
“Nosotros no usamos el estrecho. Estamos defendiendo el estrecho para todos los demás. Y en el caso de la OTAN, no quieren ayudarnos a defenderlo, y son ellos quienes lo necesitan”. Con esas palabras ha pedido de nuevo Donald Trump a los aliados que se impliquen en la reapertura del Estrecho de Ormuz, algo que los europeos han vuelto a rechazar este jueves aunque algunos países junto a Japón han firmado un comunicado para explorar opciones… pero de momento sin claridad.
Trump aseguró en una comparecencia junto a la primera ministra japonesa que ellos “no necesitan” la zona, pero que la están defendiendo “por todos los demás”, incluidos los nipones: “En el caso de Japón, tengo entendido que obtiene más del 90% de su petróleo a través del estrecho, así que esa es una gran razón para implicarse”.

De hecho, el presidente estadounidense ha insistido en que le está ‘haciendo un favor’ cuando menos a sus socios. “Nosotros prácticamente no obtenemos nada. Estamos por debajo del 1%. No necesitamos ni siquiera ese porcentaje así que creo que lo hacemos por cortesía“, expuso, al tiempo que reivindicó sus acciones en Irán. “Tuve que hacer esto. Lo llamo una incursión. Tuve que hacer esta pequeña incursión y hacer algo que ningún otro presidente tuvo el valor de hacer”.
Mientras, en Europa los líderes se han unido este jueves en la cumbre del Consejo Europeo en torno a la diplomacia: no quieren entrar en la guerra de Oriente Próximo y pretenden que, en palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, “se dé una oportunidad” a las negociaciones. En la misma línea habló el canciller alemán, Friedrich Merz, que ha ido virando su posición hacia un rechazo a las acciones de Estados Unidos y de Israel. “Solo podremos implicarnos cuando callen las armas. Entonces, estaremos en estrecho contacto no solo con Israel, sino también con los Estados del Golfo. Y entonces podremos hacer muchas cosas, incluso en lo relativo a las rutas marítimas y mantenerlas abiertas”, expuso.
Por su lado, Pedro Sánchez considera que la posición española es la que debe liderar el bloque comunitario, con el trasfondo de “no a la guerra” que lanzó Moncloa hace ya más de 20 días. “La UE se basa en decisiones compartidas, el derecho internacional, la paz y el respeto. Eso es ahora lo que se está poniendo en cuestión“, recordó el presidente del Gobierno, que hizo un llamamiento al resto de líderes europeos: “En momentos de turbulencias los gobiernos sostengamos los principios y los valores que nos han traído décadas de paz, prosperidad y certidumbre. Si hacemos eso desde Europa podremos acabar con esta guerra pronto”.


