
“Ver cómo está el mundo no reduce nuestra determinación para luchar por el mundo que queremos. La UE se fundó como un proyecto de paz”. Con estas palabras ha querido este miércoles la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, matizar su duro discurso del lunes. “Nuestro compromiso inquebrantable por la paz, los principios de la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional son tan centrales hoy como lo fueron en nuestra creación. Siempre defenderemos estos principios”, sostuvo en Estrasburgo ante el pleno del Parlamento Europeo.
Esto llega dos días después de que asegurase que la UE ya no puede ser la garante del orden internacional basado en normas y que quizá esa mentalidad ha sido “un obstáculo” a lo largo de la historia. Eso le valió críticas de varias voces que asumen que compró “el marco” de Trump e incluso el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, salieron a posicionarse en contra. “Es peligroso”, dijo la española sobre el mensaje de su jefa.
Ya este miércoles, Von der Leyen se ha referido directamente a la situación en Irán. “Muchos iraníes han celebrado la caída de Jamenei. Esperan que este momento pueda abrir un camino hacia un Irán libre. Eso es lo que el pueblo iraní merece: libertad, dignidad y el derecho a decidir su propio futuro”, comentó desde la tribuna, enumerando las acciones y la represión del régimen.
“La primera responsabilidad de Europa es proteger a nuestros ciudadanos y prepararnos para los efectos de este conflicto”, añadió la líder del Ejecutivo comunitario, que enumeró las consecuencias de la guerra para Europa, desde la energía hasta la posición geopolítica. “Europa está ahora mucho menos expuesta a las importaciones de combustibles fósiles. Nuestros esfuerzos de diversificación están dando resultados. Pero esto no significa que seamos inmunes a los choques de precios. Los mercados energéticos son globales. Las perturbaciones en el Golfo afectan rápidamente a los precios en todas partes”, alertó.
Y en ese punto defendió las medidas que viene tomando la Unión en los últimos tiempos. Eso sí, todavía no es suficiente. “Hagamos lo que hagamos en términos de medidas, mientras importemos una parte significativa de combustibles fósiles de regiones inestables, seguiremos siendo vulnerables y dependientes. Y esta energía siempre tiene un coste”, comentó. De hecho, puso un ejemplo: “Desde el comienzo del conflicto, los precios del gas han aumentado un 50% y los del petróleo un 27%. Si lo traducimos a euros, diez días de guerra ya han costado a los contribuyentes europeos 3.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles. Ese es el precio de nuestra dependencia”.
Von der Leyen puso el foco en la reducción de los precios de la energía, algo que está ya sobre la mesa del G7, pero al mismo tiempo pide no recular. “En la crisis actual algunos argumentan que deberíamos abandonar nuestra estrategia a largo plazo e incluso volver a los combustibles fósiles rusos. Eso sería un error estratégico. Nos haría más dependientes, más vulnerables y más débiles“, argumentó la dirigente germana.
“Conocemos los desafíos. Sabemos lo que hay que hacer. Ahora debemos cumplir para los ciudadanos europeos”, terminó la presidenta de la Comisión, cuestionada durante los últimos días y que ahora ha abandonado el mensaje más rotundo para buscar cierto consenso ante una Eurocámara que espera una mayor presencia suya en los próximos meses.


