
Sarah Mullally ha sido entronizada este miércoles como la primera mujer arzobispa de Canterbury, en el sureste de Inglaterra, un hecho histórico para la Iglesia anglicana. A sus 63 años, es la primera mujer en ocupar el arzobispado en los casi 1.400 años de historia de la institución, convirtiéndose así en la máxima autoridad de la Iglesia de Inglaterra y líder espiritual de una comunidad de unos 85 millones de fieles en todo el mundo, principalmente en Asia y África.
Mullally, de 63 años, se mostró emocionada al recibir el báculo de arzobispa de Canterbury en una ceremonia rica en pompa y boato, en la que los invitados de distintas religiones, de credos cristianos pero también judíos, musulmanes o hindúes, todos varones, pudieron ser testigos de la cantidad de dignatarias anglicanas, que en solo doce años (desde que se introdujo la ordenación sacerdotal de mujeres) han tomado un gran protagonismo.
La ceremonia, a la que han asistido 2.000 personas, entre ellas los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, tuvo un marcado carácter cosmopolita, y pudieron escucharse cantos africanos en swahili y bemba y una plegaria en urdu. Además, la lectura principal del evangelio la hizo en español una obispa mexicana. Los asistentes pudieron seguir el contenido en un libreto con el guion de la ceremonia completa que fue ofrecido a cada uno.
La arzobispa, a la que en varios momentos le costó contener las lágrimas, subrayó que ella se veía como un instrumento del señor al igual que la virgen María cuando fue visitada por el arcángel, y que ese espíritu guiaría su papado. Al terminar su entronización y de nuevo al finalizar la ceremonia, Mullally, una mujer que pasó media vida como enfermera antes de su conversión y posterior ordenación, recibió los aplausos de los asistentes. Era evidente que eran las mujeres las que más aplaudían, en un día de alto significado para ellas y para el futuro de la Iglesia Anglicana.
Mullally, que ostenta el título de dama, completó este domingo la peregrinación a pie entre Londres y la capital de Canterbury, y fue recibida por la alcaldesa de la localidad, Keji Moses, y el deán de la catedral, David Monteith, tras completar el trayecto que comenzó el martes 17 por la tarde. Esta peregrinación arrancó en la catedral de San Pablo, para recorrer caminando 140 kilómetros por el llamado camino de Becket, el trayecto que se cree realizó Tomás Becket, el arzobispo de Canterbury asesinado en 1170, en sus viajes entre ambas ciudades. Aunque fue nombrada en octubre y ese nombramiento fue ratificado en enero, la ceremonia de este miércoles marca el inicio simbólico de su ministerio.


