#Mundo:rutas prioritarias y cuotas de queroseno #FVDigital

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La guerra en Irán está activa desde hace un mes, cuando Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, eliminó al Jamenei o líder supremo del país persa. Sin embargo, para sorpresa de Occidente, los del ayatolá se han mantenido en pie ante la potencia militar más grande del mundo gracias a su ubicación estratégica que le permite el control absoluto del estrecho de Ormuz, una ruta indispensable para el transporte de suministros, en especial del crudo. 

El cierre de Ormuz ya ha comenzado a generar estragos en el mundo entero; países de Asia como Filipinas, Bangladesh o Tailandia se han visto obligados a declarar emergencias nacionales, suspender clases y aumentar la producción de carbón para hacer frente a la escasez del petróleo. Europa no se queda atrás; el Brent ha subido un 45%, la gasolina lo ha hecho en un 46% y el gasóleo ha repuntado un 63%, aproximadamente, obligando a los estados miembros a interceder. 

El tráfico aéreo también está viendo las consecuencias de la guerra. En un principio, miles de personas vieron cómo sus vuelos se cancelaban o se retrasaban debido a las amenazas de seguridad en Oriente Próximo, pero ahora, el precio de los billetes se dispara. La razón es sencilla: el combustible para aviones está sufriendo picos ante el cierre de Ormuz.  

¿Qué pasa si se acaba el combustible para aviones?

Si bien estamos hablando de un escenario lejano y no existe, por el momento, situación de alarma, si el conflicto se prolonga, la Unión Europea deberá empezar a buscar alternativas o regulaciones para hacer frente a la escasez. Un funcionario europeo aseguró en declaraciones recogidas por El Mundo que, aunque “el combustible sigue disponible, puede haber reducciones puntuales”.

No existe un inventario actualizado del combustible de avión disponible en Europa, pues existen variables como los cargamentos en tránsito y las reservas estratégicas nacionales. No obstante, el funcionario, citado por el mismo medio, confirma que en “el peor de los casos, los vuelos podrían mantenerse hasta septiembre u octubre, según algunas estimaciones”. Cabe resaltar que los pronósticos no son necesariamente negativos; los responsables del sector señalan que la red europea está preparada para gestionar estas tensiones locales. 

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Ahora bien, con la coyuntura internacional, no se puede descartar un prolongamiento del conflicto. El sector de la aviación ve importante comenzar a idear estrategias tanto técnicas como de gobernanza, pues las autoridades europeas no tienen un mandato estipulado para gestionar una crisis del combustible como la que se vendría. Para ello proponen una jerarquía de vuelos, es decir, una prioridad para los vuelos sin alternativa, como conexiones con islas y transporte de alimentos. 

Así actuaría la Unión Europea ante la escasez 

El Mundo recoge cuatro escenarios: uno para ajustes operativos, otro para racionamientos moderados y, finalmente, para gestión de crisis y emergencia total. El primer escenario, y el más probable, requiere optimizar el servicio; es decir, suspender los vuelos que no se alcanzan a llenar (solicita una ocupación mínima obligatoria del 75%) y modificar rutas para ahorrar combustible. Es poco probable que se necesite un racionamiento, pero, de ser así, se eliminarían vuelos de menos de 500 kilómetros cuando exista una alternativa ferroviaria. 

En casos extremos, la Unión Europea podría, según la legislación vigente, centralizar la distribución de combustible o gestionar los vuelos habilitados. Para ello, se aplicaría el mismo precepto que durante la pandemia: “Eurocontrol elaboraría un plan diario de vuelos autorizados”, con las conexiones imprescindibles. 



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