
Donald Trump está sorprendido con su mujer. Melania, la primera dama de Estados Unidos, compareció el jueves para negar cualquier vínculo con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. El presidente no se lo esperaba: desconocía que su esposa iba a hacer referencia a ese asunto durante el discurso que pronunció en la Casa Blanca. En EEUU, medios y analistas intentan comprender el movimiento de la primera dama que, consciente o no, ha vuelto a poner el foco sobre el caso Epstein.
Trump está sorprendido. Es lo que asegura el portal MS Now tras mantener una breve conversación telefónica con él. “El presidente dijo que no estaba al tanto de la declaración de la primera dama con antelación”, informa este medio. En esa llamada Trump insistió en que Melania “no conocía” a Epstein.
El presidente estadounidense no es el único sorprendido. La decisión de Melania Trump de hablar sobre Jeffrey Epstein ha dejado a muchos preguntándose por qué la primera dama ha elegido este momento para negar cualquier vínculo con el delincuente sexual después de tantos meses de silencio.
“Yo no soy la víctima de Epstein. Epstein no me presentó a Donald Trump“, pronunció Melania este jueves durante su discurso en la Casa Blanca. “Las mentiras que me vinculan con el despreciable Jeffrey Epstein deben terminar hoy”, anunció en su declaración asombrosa.
Melania nunca habló públicamente de ello
Su asesor más cercano dijo que la primera dama habló ahora porque está harta de que se difundan “mentiras” sobre sus presuntos vínculos con el criminal fallecido. “Melania habló ahora porque ya es suficiente“, dijo al New York Post su asesor principal Marc Beckman. “Las mentiras deben parar. Es hora de que el público y los medios de comunicación se centren en sus increíbles logros como primera dama, las vidas que ha impactado positivamente y su compromiso con nuestra nación”, declaró Beckman.
Melania habló ahora porque ya es suficiente… Las mentiras deben parar”
Se sabía que muchos periodistas estaban investigando los tratos de Epstein con los Trump; con él, pero también con ella. Pero Melania nunca había hablado públicamente sobre el caso. Es más, el pasado febrero, en un evento sin relación con el asunto, ignoró una pregunta a gritos sobre Ghislaine Maxwell, colaboradora de Epstein durante mucho tiempo.
¿Qué se ha podido ver de ella en los famosos papeles? Fotografías de los años 90 y principios de los 2000 muestran a los Trump con Epstein y Maxwell en varias fiestas, incluida una en Mar-a-Lago en febrero de 2000. Aquella amistad se rompió en algún momento a principios de los 2000, de modo que en la boda de los Trump, que tuvo lugar en 2005, Epstein no asistió.
El jueves, Melania admitió pertenecer al mismo círculo social que Epstein, pero afirmó desconocer su red de tráfico sexual y otros delitos. La primera dama aseguró no haber visitado jamás la célebre isla del pederasta.
Melania ha resucitado el caso, ¿conscientemente?
Consciente o no, al hacer esa declaración en la Casa Blanca, Melania ha resucitado el asunto. Justo cuando el caso Epstein comenzaba a perder relevancia, sobre todo por la guerra de EEUU contra Irán, la primera dama lo ha vuelto va poner en el centro de atención.
Así lo han visto muchos medios estadounidenses. “Melania Trump, reavivando el escándalo Epstein”, escribió en X el corresponsal principal de NBC News en la Casa Blanca, Garrett Haake. Porque al negarlo, ¿no está en realidad sugiriendo que hay “algo” que negar? “Bueno, ¿quién va a destapar la historia de Melania/Epstein que ella intentó evitar?”, se preguntaba Jon Favreau, redactor de discursos de Obama y presentador del podcast Pod Save America.
A muchos analistas les llamó la atención que, en su mensaje, Melania pidiera al Congreso que “actúe”, porque Epstein “no estaba solo”. Según el periodista Michael Tracey, la primera dama “acaba de lanzar una bomba política sobre el tema que su marido detesta”.
¿Le pasa factura por sus infidelidades del pasado?
Los críticos del presidente se preguntan si el hecho de que Melania volviera a poner los nombres de Epstein y Maxwell en el foco era en realidad un ataque contra su marido por sus infidelidades del pasado. “Está obsesionada consigo misma e ignora todo lo demás. Así es ella. Pero tiene que darse cuenta de lo perjudicial que es esto políticamente para su marido”, ha escrito en X el periodista Terry Moran.
Y Donald Trump, sorprendido con el comportamiento de su mujer, lo que añade más misterio e incertidumbre. El presidente ha negado repetidamente cualquier irregularidad, pero han seguido apareciendo nuevos informes sobre su correspondencia con Epstein. El nombre del ahora presidente de EEUU se menciona en numerosas ocasiones en los Archivos de Epstein que han sido publicados hasta ahora por el Departamento de Justicia.
Aunque el ruido de la guerra lo tapa casi todo, lo de Epstein, como una corriente de agua, sigue sintiéndose en la Casa Blanca. A principios de esta semana, el Departamento de Justicia confirmó que la ex fiscal general Pam Bondi no cumpliría con una citación del Congreso vinculada a la publicación de los papeles del pederasta. Días antes de eso, el presidente destituyó a Bondi después de las críticas sobre cómo se manejaron los archivos.
Los legisladores estadounidenses continúan cuestionando si se retuvieron materiales clave. Las acusaciones vinculadas a entrevistas previas al FBI no reveladas han añadido presión, incluso cuando los funcionarios advierten que algunas afirmaciones en los archivos siguen sin verificarse.
Demandas, disculpas y retractaciones
La esposa de Trump no ha dudado en iniciar batalla legal cuando alguien ha insinuado otra cosa, presentando múltiples demandas y amenazando con otras. Lo hizo contra Hunter Biden, hijo del expresidente, y también logró que la editorial HarperCollins y el estratega demócrata James Carville se retractaran de parecidas acusaciones.
Su sorprendente comparecencia tal vez tenga que ver, apuntan medios en EEUU, con la demanda que Trump interpuso contra Michael Wolff, autor del libro Fire and fury: inside the Trump White House. Wolff ha especulado con la idea de que Epstein presentó a Melania a Donald Trump en la década de 1990. Tanto el presidente como la primera dama lo han negado.
Melania obtuvo una disculpa y una retractación del Daily Beast cuando Wolff hizo esas acusaciones en un podcast de dicha publicación. Ella amenazó con demandarlo, pero el autor presentó una demanda contra ella antes de que pudiera hacerlo y amenazó con interrogar a ambos Trump en los tribunales.


