#Mundo:¿Puede Trump sacar a EEUU de la OTAN? En qué consiste el protocolo que regula las salidas de la alianza #FVDigital

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Donald Trump está “más que considerando” retirar a Estados Unidos de la OTAN. “Siempre supe que era un tigre de papel”, ha dicho en una entrevista. Es su conclusión después de ver que los aliados no le secundan en la guerra en Irán, ni siquiera para ayudarle a garantizar la seguridad liberar el estrecho de Ormuz. El presidente de EEUU está decepcionado con sus socios europeos, pero ¿puede Trump sacar a su país de la Alianza Atlantica de manera unilateral?

De entrada, ¿qué dicen las normas del club en cuestión? Hay que fijarse en el artículo 13 Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington el 4 de abril de 1949: “Pasados veinte años de vigencia del Tratado, cualquiera de las Partes podrá dejar de serlo, un año después de haber notificado su denuncia ante el Gobiernos de los Estados Unidos de América, el cual informará a los Gobiernos de las otras Partes del depósito de cada notificación de denuncia”.

Han pasado esos veinte años, 77 en realidad. Enfadado con sus aliados del Viejo Contiente, a los que tanto ha despreciado desde que regresó al despacho oval, el presidente barrunta salir de la OTAN: “Ciertamente es algo en lo que deberíamos pensar. No necesito el Congreso para esa decisión“. Es en esto último en lo que Trump se equivoca. 

Claro que EEUU puede retirarse de la Alianza Atlántica, pero eso no puede ser decisión exclusiva de su presidente. En teoría, Trump no puede sacar a su país de la Alianza sin la aprobación del parlamento. Una ley de 2023 exige la aprobación del Senado, con el apoyo de dos tercios de los senadores, o bien una ley del Congreso.

Que se lo pregunten a Marco Rubio

El presidente Joe Biden promulgó esa ley, pero no deja de ser paradójico que el proyecto de ley fuera patrocinado por el entonces senador Marco Rubio, actual secretario de Estado de EEUU (junto al senador demócrata, Tim Kaine). Posteriormente, se aprobó como parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2024. Seguro que esta semana Rubio se ha acordado de sus palabras de entonces: “Cualquier decisión de abandonar la alianza debe ser rigurosamente debatida y considerada por los Estados Unidos. Congreso con la aportación del pueblo estadounidense”. 

Gracias a Rubio por patrocinar el proyecto de ley para que presidentes irresponsables no puedan actuar por capricho”

Los demócratas ya se lo han recordado. “Gracias al secretario Rubio por patrocinar el proyecto de ley en 2023 que requiere una mayoría de dos tercios en el Senado para asegurar que los presidentes irresponsables no puedan actuar por capricho“, dijo el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, en redes sociales. 

Schumer se ha acordado de cuando, también en redes, Rubio celebró la aprobación de aquel proyecto de ley. “Ningún presidente de Estados Unidos debería poder retirarse de la OTAN sin la aprobación del Senado“, escribió aquel día el hoy “ministro de exteriores” de Trump. Por algo le dicen la Ley Rubio. 

El requisito de aprobación del Congreso implica que, incluso si todos los republicanos votaran para retirar al país de la OTAN, se necesitarían varios demócratas para que la legislación se aprobara. Trump debería conseguir el voto de al menos 14 demócratas, siempre que estuvieran presentes todos los republicanos. Parece poco probable.  

El presidente de EEUU no puede retirarse de la OTAN, pero puede dejarla inoperante”

Puede que Trump no lograra ni siquiera todos los votos republicanos. El senador Thom Tillis, el principal republicano del Grupo Bipartidista de Observadores de la OTAN en el Senado, ha advertido sobre el peligro de dañar la alianza militar.  “El presidente de Estados Unidos no puede retirarse de la OTAN. Dicho esto, el presidente puede perjudicarla. El presidente puede dejarla prácticamente inoperante si así lo desea“, dijo en marzo, en una entrevista con la ABC.

Tillis recomendó al presidente que consultara con sus generales de mayor rango si es una buena idea romper la relación con la OTAN. “Sería difícil encontrar una solución, porque eso implica un riesgo enorme. La alianza de la OTAN ha salvado vidas estadounidenses, y sin ella se perderán muchísimas“, afirmó.

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Y por supuesto, los demócratas no están por la labor. El Senado “no votará a favor de abandonar la OTAN y a nuestros aliados solo porque a Trump le moleste que no se unan a su imprudente guerra“, dijo Schumer.

¿Y si el presidente se empeña?

¿Qué pasaría si Trump se pone la corona de rey y decide que su país abandona la OTAN, si lo decide sin contar con Senado y Congreso? El de MAGA podría declarar la “ley Rubio” una invasión inconstitucional de sus poderes ejecutivos. El asunto podría acabar en los tribunales, según un informe del Servicio de Investigación del Congreso que cita CNN News.

Un dictamen jurídico de 2020 de la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia establece que el presidente tiene autoridad exclusiva sobre los tratados. Es una visión. “Si Trump intentara retirarse de la OTAN sin obtener la aprobación del Congreso, estaría violando la ley”, le ha dicho al canal estadounidense Curtis A. Bradley, profesor de Derecho de la Universidad de Chicago.

Si Trump intentara retirarse de la OTAN sin obtener la aprobación del Congreso, estaría violando la ley”

Cualquier intento del presidente de salir unilateralmente de la OTAN violaría la ley estadounidense. “La Constitución exige la participación del Congreso para que los presidentes puedan celebrar tratados, lo que sugiere que no se trata de un ámbito de competencia exclusiva del presidente“, explica el experto. No obstante, Bradley reconoce que “en la práctica, los presidentes a menudo han actuado unilateralmente al retirar a Estados Unidos de los tratados, especialmente durante los últimos 50 años”.

El poder del Ejecutivo y el papel de los socios de la OTAN

Efectivamente, a lo largo del siglo XX los presidentes de EEUU han afirmado cada vez más la autoridad ejecutiva para salir de los tratados, recuerda el Washington Monthly. Por ejemplo, en 1978, legisladores conservadores demandaron al presidente Jimmy Carter por retirarse de un tratado de defensa mutua con Taiwán. El Tribunal Supremo desechó el caso, declarando el asunto como una “disputa política no justificable que debería dejarse para su resolución por los Poderes Ejecutivo y Legislativo del Gobierno”. 

Con ese precedente, se desestimaron luego demandas similares contra Ronald Reagan y George W. Bush. Aunque el más alto tribunal de EEUU parece respetar el poder ejecutivo, el último ejemplo dice lo contrario. El pasado febrero, el Supremo rechazó la potestad del presidente para imponer aranceles a terceros países por la vía de emergencia, es decir, sin pasar por el Congreso. Los jueces decidieron que Trump no tenía autoridad para hacerlo. 

Si el republicano decide retar al poder legislativo y sacar a EEUU de la Alianza Atlántica, podría empezar retirando al embajador de la OTAN y negarse a participar en ejercicios militares conjuntos. Los demócratas no podrían parar eso, impedir que Trump interrumpiera la relación EEUU-OTAN, pero sí podrían instar a la Alianza a no reconocer ninguna “notificación de denuncia”. 

No sería fácil dado que el propio artículo 13 del tratado otorga al gobierno estadounidense un papel directo en el proceso de notificación. Trump podría emitir la notificación de salida y distribuirla, y los aliados de la OTAN les tocaría responder con que la notificación violaba la ley… de EEUU. Otra paradoja.



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