
Entre amenazas inconclusas y agravios hacia la organización, el mandatario estadounidense, Donald Trump, ha vuelto a declarar su intención de abandonar la OTAN. El inquilino de la Casa Blanca se reunió el pasado miércoles con Mark Rutte, secretario general de la alianza, para abordar la respuesta de los socios europeos ante la guerra en Irán; una respuesta que, según Trump, ha hecho ver a la OTAN como un “tigre de papel” al que Putin “no teme”.
Esta no es la primera vez que el mandatario deja entrever que nunca ha estado convencido de la efectividad de la alianza; pero tal y como sucedió con los aranceles retirados por el Tribunal Supremo, las decisiones del ejecutivo estadounidense aún deben pasar por el control de los órganos legislativos (Congreso y Senado). Y es que el protocolo dentro de la Alianza Atlántica es relativamente sencillo: el artículo 13 del tratado de 1949 establece que EE. UU. solo debe en este caso ‘autonotificarse’, pero el reto de Trump está en la separación de poderes.
En 2023, el Congreso estadounidense promulgó una ley que prohíbe al presidente “suspender, terminar, denunciar o retirar a los Estados Unidos del Tratado del Atlántico Norte” sin el consenso del Senado o una ley del Congreso.
¿Cómo podría Donald Trump sacar a EEUU de la OTAN?
La norma en vigencia, conocida como Sección 1250A de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2024, Ley Pública n.º 118-31, establece que las decisiones sobre la permanencia en la Alianza deben ser aprobadas por una mayoría reforzada de dos tercios del Senado. Pero, como se indicó anteriormente, también existe la opción de promulgar una nueva ley con el apoyo bipartidista; algo casi inalcanzable debido al clima político entre demócratas y republicanos.
Aun así, dicha ley también está sujeta a interpretaciones y artilugios. El Gobierno estadounidense podría argumentar que el poder de abandonar un tratado pertenece al presidente y que los intentos de impedirlo son inconstitucionales. Pero esta circunstancia elevaría el caso a la Corte Suprema, dando paso a un tema jurídico abierto. Es decir, si un tribunal llegara a analizarlo, tendría que decidir si el presidente tiene ese poder exclusivo, algo que Trump ha defendido en el pasado.
Uno de los escenarios que muchos expertos temen es la posibilidad de que Trump se retire de la OTAN de facto. Es decir, omitiendo el reconocimiento legal y constitucional legítimo del legislativo y abandonando la Alianza a nivel práctico. En este contexto, EE. UU. reduce drásticamente sus contribuciones a la alianza, dejando de lado sus obligaciones de defensa mutua (artículo 5) y convirtiéndose en un miembro indiferente.
¿Puede Donald Trump incumplir el artículo 5 de la OTAN?
El artículo 5 del tratado de la OTAN establece que un ataque contra un aliado se considera un ataque contra todos, pero no obliga automáticamente a una respuesta militar concreta. Cada país decide qué medidas toma, que pueden ir desde apoyo logístico o económico hasta intervención militar. Por tanto, en sentido estricto, Donald Trump tendría cierto margen para interpretar cómo cumplir ese compromiso.


