#Mundo:Portugal elige hoy en las presidenciales entre el pragmatismo o la “ruptura del sistema” para la era posterior a Rebelo de Sousa #FVDigital

0
10



Portugal afronta este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con un cara a cara entre dos modelos antagónicos: de un lado, José Seguro, un socialdemócrata pragmático que seduce también a los votantes tradicionales de la derecha. En el otro, el rupturismo y la radicalidad de André Ventura, el líder de Chega que tiene a su partido al alza y que espera seguir cosechando resultados históricos para, como el mismo dice, “romper con el sistema” actual en el país luso. De fondo, el arranque de la era pos Rebelo de Sousa, que ha cumplido ya 10 años en el cargo y se ha convertido en una de las figuras políticas más importantes de la historia de Portugal.

Entre tanto, muchas dudas sobre si la jornada electoral se podrá desarrollar con normalidad ante el temporal que azota el país. Es más, Ventura ha llegado a pedir que se aplacen los comicios, algo que Seguro no comparte. El primer ministro luso, Luis Montenegro, ha considerado esta semana que se darán, pese a todo, las condiciones idóneas para que el paso por las urnas se dé con normalidad.

Seguro y Ventura han dejado claro que no quieren el mismo tipo de futuro para el país, y así lo evidenciaron en el único debate que han tenido en estas dos semanas de campaña para la segunda vuelta. Las encuestas dan ventaja al socialdemócrata -que ya ganó la primera vuelta con el 30% de los votos-, que ha conseguido el apoyo de los partidos a su izquierda y de los liberales, pero no del PSD. Los conservadores, que lideran el Gobierno, prefieren no posicionarse, tal como adelantó el propio Montenegro tras la primera vuelta. Seguro quiere “cambiar lo que no funciona”, pero ha llamado a la moderación durante todos sus discursos y se ha querido centrar en los problemas de los jóvenes como la vivienda o los salarios.

Ventura, que ha reclamado también el respaldo del centroderecha, quiere “el mayor cambio del sistema político” portugués desde la revolución de 1974. Y así lo ha prometido. La inmigración o el coste de la vida son sus caballos de batalla. Sí han coincidido ambos aspirantes a sustituir a Marcelo Rebelo de Sousa en el Palácio de Belém, sede de la Jefatura de Estado, en un sprint final de campaña marcada por los actos en las zonas más afectadas por los temporales que han pasado por el país durante estas dos semanas.

El choque entre ambos es total y Ventura asume que la ola de apoyos a Seguro no tiene que ver con apoyo a su figura, sino con un rechazo a lo que plantea Chega, por lo que se toma la elección como un ‘David contra Goliat’. Ventura es, de hecho, una de las personalidades políticas más importantes ahora mismo en Portugal… pero se enfrenta a alguien con una carrera política no solo extensa, sino también llena de importantes hitos.

Seguro, la izquierda centrista

Seguro, que volvió a la escena pública precisamente para ser candidato después de dar un paso atrás hace años, fue secretario general de la Juventud Socialista entre 1990 y 1994, mientras también ocupaba una banca en el Parlamento. Durante estos años, se consolidó como uno de los miembros más cercanos de António Guterres, quien más tarde se convertiría en secretario general de la ONU.

Te podría interesar:

La carrera política de Seguro está marcada por su paso por diversos cargos, incluyendo dos Gobiernos de Guterres, donde fue secretario de Estado adjunto del primer ministro y ministro adjunto. Su incursión en la política europea también fue significativa: fue eurodiputado y coautor del informe sobre el Tratado de Niza, donde no dudó en criticar la falta de ambición en la integración europea, exigiendo una mayor determinación. Sin embargo, su camino dentro del PS sufrió un revés cuando, tras liderar la bancada parlamentaria y ser secretario general del partido durante los duros años de la troika, fue desbancado por António Costa, entonces alcalde de Lisboa, en las primarias internas. Este episodio selló un capítulo en su relación con el partido, mientras que Costa, quien posteriormente asumiría la presidencia del Gobierno, avanzaba en su propia carrera política.

El candidato socialdemócrata dijo que no cree “en los milagros” pero sí en las respuestas “inmediatas” que puedan dar los gobiernos en los momentos de crisis. Se ha desmarcado de las políticas del PSD y ha intentado poner como prioridades la sanidad, la vivienda, los temas sociales, el empleo, el apoyo a los jóvenes o la lucha contra el cambio climático.

Ventura y la revolución

Ventura tiene un plan radicalmente distinto. Siempre ha querido ser presidente, y quiere serlo con Chega, un partido creado hace solo siete años y que ha crecido como la espuma a nivel parlamentario. Ventura, antiguo y polémico tertuliano deportivo, mezcla fans y detractores; no hay grises con él. A lo largo de su carrera política, Ventura ha sembrado una polémica constante, alimentada por un discurso cargado de xenofobia y racismo: su referencia es Donald Trump y quiere que Portugal siga ese mismo modelo.

Chega, un partido construido en torno al culto a la personalidad de su líder, no tiene más estructura interna que la figura de Ventura mismo. Este centralismo personalista ha alcanzado tal magnitud que, en caso de llegar a la Presidencia de la República, podría acumular ambos cargos: el de presidente del país y el de líder de su partido, algo sin precedentes en la política portuguesa, donde tradicionalmente se espera que el jefe de Estado se mantenga al margen de las luchas partidistas. 

No obstante, para Ventura esta elección es un ‘win-win’, gane o no: se mantiene como líder de la oposición, con la oportunidad de seguir construyendo su base de apoyo durante los próximos tres años y medio, a pesar de no haber logrado convencer al electorado moderado ni erigirse como el referente de la derecha en el país. Portugal, en definitiva, elige el domingo entre dos opciones que no pueden ser más distintas entre sí.



Source link