
Rusia ha pedido este miércoles a gobiernos occidentales mostrar las pruebas en las que se basan para acusar a las autoridades rusas del envenenamiento del líder opositor Alexéi Navalni, fallecido de manera repentina en una prisión ártica en febrero de 2024. “No hemos recibido ningún documento que contenga la fórmula de la sustancia ni las metodologías utilizadas para identificar el veneno, como lo llaman (…) Nada de eso”, ha dicho la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova.
La portavoz se ha preguntado por qué esta información no ha sido revelada por los países que acusan a Moscú de la muerte del opositor. “¿Podemos finalmente ver (las pruebas)?”, ha insistido para asegurar que Rusia ha enviado decenas de solicitudes oficiales, pero no ha recibido respuestas. “Entienden que en cuanto proporcionen los documentos, comenzará el trabajo real, y no quieren eso”, ha asegurado.
El segundo aniversario de la muerte de Navalni estuvo marcado por las acusaciones de los gobiernos de Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos de que Navalni fue envenenado hace dos años en prisión con una toxina letal (epibatidina), presente en ranas venenosas dardo de América del Sur, algo que el Kremlin negó. Su viuda, Yulia Naválnaya, acusó el sábado al Kremlin de matar a su marido con “un arma química”, como ya intentó hacer con la sustancia Novichok durante un viaje de Navalni a Siberia en 2020.
La familia, la oposición, médicos independientes y las cancillerías occidentales nunca se creyeron la versión oficial de que Navalni murió súbitamente por causas naturales, debido a una arritmia, en la penitenciaría IK-3 de la localidad ártica de Jarp (distrito autónomo Yamalo-Nénets).


