
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha propuesto este sábado, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, a las potencias europeas que se adscriban a la comprensión nacionalista del mundo que enarbola el presidente Donald Trump y abandonen de una vez el “engaño” que han representado durante décadas las democracias liberales, el orden internacional basado en reglas y las políticas que han conllevado.
De esta forma Rubio ha dejado claro que EEUU no busca separarse de Europa ni confrontar, pero si el viejo continente quiere ir de la mano con ellos debe asumir que serán ellos, bajo la tutela de la administración Trump, los que redefinirán el nuevo orden internacional.
El colapso de la Unión Soviética y el fin de la política de bloques, ha indicado Rubio, conllevó la aparición de esta “idea absurda” que ha llevado a adoptar “una visión dogmática de comercio libre y sin restricciones” y el apaciguamiento de “un culto climático” que solo ha desembocado en el “empobrecimiento de la sociedad”.
“Y en la búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestros pueblos. Cometimos estos errores juntos. Y ahora, juntos, le debemos a nuestro pueblo afrontar esos hechos y seguir adelante”, ha lamentado el secretario de Estado.
“Queremos que Europa sea fuerte. Creemos que Europa debe sobrevivir, porque las dos grandes guerras del siglo pasado nos sirvieron como un recordatorio constante de la historia de que, en última instancia, nuestro destino está y siempre estará entrelazado con el de ustedes”, ha aseverado.
Inmigración y desindustralización
Sin terminar de abandonar la estructura actual de relaciones, el secretario de Estado estadounidense ha llamado a una reforma integral de las instituciones internacionales, comenzando por Naciones Unidas, donde el interés particular de los estados debe gozar de prioridad absoluta.
“Ya no podemos anteponer el así llamado orden global a los intereses vitales de nuestra gente y de nuestros pueblos”, ha declarado en la Conferencia de Seguridad Internacional de Múnich, el mismo foro en el que hace un año, el vicepresidente de EEUU, JD Vance, avanzó la postura de la Administración y su pesar por lo que describió como una derrota de los valores históricos europeos.
Sin llegar a los extremos del vicepresidente y con una actitud más conciliadora, Rubio ha vuelto a salpicar su discurso de términos como “cultura nacional”, “herencia”, “valores cristianos” o “declive de la civilización occidental”, de ahí su proposición de una “alianza basada en el reconocimiento de que Occidente ha heredado algo común, distintivo e irremplazable, porque, al fin y al cabo, este es el fundamento mismo del vínculo transatlántico”.
A diferencia de Vance, Rubio ha indicado que Estados Unidos es fruto de la historia europea. “Somos hijos de Europa”, ha aseverado dentro de un repaso histórico a la influencia de Europa en la construcción del país, cimiento de esta nueva alianza. “Actuando juntos de esta manera, no solo contribuiremos a recuperar una política exterior sensata, sino que nos devolverá una clara identidad“, ha indicado, “y recuperará nuestro lugar en el mundo, para disuadir a las fuerzas de la destrucción de la civilización que hoy nos amenazan”.
“La migración masiva no fue y no es algo con pocas consecuencias. Fue y sigue siendo una crisis que está transformando y desestabilizando las sociedades en todo Occidente”, dijo Rubio, que añadió que “la desindustrialización no era inevitable, fue una elección política consciente, una tarea de décadas que ha restado a nuestras naciones riqueza, capacidad productiva e independencia”


