El senador Marco Rubio ha incrementado su influencia en la Administración de Donald Trump tras liderar la operación que resultó en la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela. Este avance lo consolida como una figura clave en el entorno del expresidente, mientras el vicepresidente JD Vance mantiene una menor visibilidad en la dinámica interna del gobierno.
Rubio, de origen cubano, fue crítico de Trump durante las primarias republicanas de 2016. En ese entonces, cuestionó la estrategia del entonces candidato y advirtió que respaldarlo podría interpretarse como ‘un engaño’ para los votantes. ‘No se trata de hacer que la gente esté más molesta, sino de ofrecerles un camino hacia adelante’, declaró en 2016.
El analista Daniel Gil, de *The Political Room*, señaló que en el círculo de Trump coexisten tres corrientes: la aislacionista, encabezada por Vance; la de extrema derecha, vinculada a Steve Bannon; y la representada por Rubio, que encarna al *establishment* republicano tradicional. ‘Marco Rubio es la punta de lanza del partido republicano clásico, con adaptaciones al contexto actual’, indicó Gil.
La operación en Venezuela, reconocida por Trump como iniciativa de Rubio, ha fortalecido su perfil en política exterior. El senador ha enfatizado la necesidad de una transición democrática en el país. ‘El presidente no busca conflictos, pero no tolerará falta de seriedad’, afirmó recientemente.
En Bruselas, las reacciones hacia Rubio son cautelosas. Fuentes consultadas indicaron que, aunque se le considera una opción más moderada que Vance, ha tenido desacuerdos con la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, en temas como aranceles y la situación en Ucrania. Su disposición al diálogo lo posiciona como un interlocutor más viable para Europa.
Rubio ha asumido un rol protagónico en la política exterior de Trump, participando en eventos clave de la operación en Venezuela y alineándose con los intereses del mandatario en América Latina.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


