
La guerra en Oriente Medio ha puesto otra vez a la Unión Europea en una situación delicada y este jueves los líderes de los 27 se reúnen en Bruselas de nuevo, en una nueva cumbre del Consejo Europeo, para buscar su posición en un mundo inestable, despegados ya de Trump y con temas contingente a los puramente bélico: la energía, una posible crisis económica y la intención de que Ucrania no se salga del foco del bloque comunitario. De hecho, los jefes de Estado y de Gobierno quieren reivindicar ante el secretario general de la ONU, Antonio Guterres -que participará en una parte del encuentro- que Europa sigue siendo la más firme defensora del derecho internacional.
Y es que la situación con Irán marca casi toda la (extensa) agenda de la cumbre. Fuentes diplomáticas avisan de que la UE se está empezando a enfrentar a una guerra con triple coste: el humano, el económico, y el de valores. ¿Por qué? Porque en el planeta cada vez hay más conflictos y más descontrolados. En esa línea está por ejemplo España: si la Unión es la garante del derecho internacional tiene que demostrarlo.
Los países europeos, de hecho, se han ido moviendo hacia una posición de rechazo más o menos frontal a las maniobras de Estados Unidos. Todo empezó con el “no a la guerra” de España, pero la muestra de unidad se vio en el rechazo a acompañar a Trump en una misión en el Estrecho de Ormuz o a la vía de una operación europea en la zona. “Esta no es la guerra de Europa”, sostuvo la Alta Representante, Kaja Kallas, horas después de ver que los socios no estaban por la labor de entrar en el conflicto. “Nuestra posición es puramente defensiva”, recordó por su parte el presidente francés, Emmanuel Macron.
Los 27 lo tienen claro: el único camino es el de la diplomacia, y así lo expresarán ante Guterres en la cumbre. Es más, Alemania, a través de su ministro de Exteriores, ya dejó claro este martes que un cambio de régimen en Irán no es una solución realista y que lo que menos le conviene a Europa es el caos. Mientras, Donald Trump afea a los aliados que no ayuden a EEUU en el conflicto y recordó en la Casa Blanca que Washington sí lo hizo con Ucrania. “No les necesitamos”, añadió el presidente después de intentar implicar también a la OTAN sin suerte y encontrándose, de nuevo, el ‘no’ de sus socios occidentales.

La estrategia de la UE es muy diferente a la de Estados Unidos y eso también lo quieren evidenciar los países, que repiten la posición que ya mostraron ante el órdago de Trump con Groenlandia: firmeza. “España lo que está es en la desescalada. No hay que hacer nada que añada todavía más tensión, más escalada. Lo que hay que hacer es que cesen los bombardeos, que cesen los lanzamientos de misiles sobre todos los países de Oriente Medio y que volvamos a la mesa de negociación”, expresó por ejemplo el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares.
En general, lo socios europeos quieren “participar en la negociación” y no en la guerra, según expresaron en los últimos días Alemania, Francia, Italia o Países Bajos. De hecho, el canciller alemán, Friedrich Merz, fue rotundo este miércoles ante el Parlamento y apuntó que su Gobierno recomendó a EEUU no iniciar la ofensiva sobre Teherán, al tiempo que lamentó ante los diputados la falta de “un plan concreto” por parte de Washington y Tel Aviv. El germano, con todo, ha sido el giro más relevante en los últimos días, pues no hace mucho el propio Merz aseguró que EEUU e Israel estaban actuando “a su manera” para hacer caer al régimen de los ayatolás.
Ucrania espera impaciente la ayuda de 90.000 millones
Con el foco en Oriente Medio, la Unión no se quiere olvidar de Ucrania y el presidente Volodimir Zelenski intervendrá por videoconferencia. Kiev espera que esta vez sea la buena y se desbloqueen los 90.000 millones de euros en ayudas para 2026 y 2027 con cargo a deuda comunitaria, ahora mismo todavía vetados por Hungría y Eslovaquia. La batalla va desatascándose con Zelenski aceptando una misión europea de revisión del oleoducto de Druzhba, que permite el paso de petróleo ruso hacia Budapest. Viktor Orbán chantajeó a Ucrania con ello y repitió su aviso este mismo miércoles en un vídeo en redes sociales: sin petróleo no hay dinero, le dijo a los ucranianos.
Ni Hungría ni Eslovaquia participan de ese préstamo y lo aceptaron en la última cumbre, pero ahora lo bloquean. Orbán tiene elecciones en menos de un mes y su Gobierno asegura que Bruselas y Kiev caen en el “teatro político”. Se espera que este cónclave sirva para devolver las cosas a su sitio aunque las fuentes diplomáticas consultadas asumen que cada vez será más complicado que la primera entrega de ayuda por esa vía llegue a lo largo del mes de marzo como reclamaba Zelenski. Del total, dos tercios tienen que destinarse a material militar, con prioridad a las compras de producción ucraniana y europea.
España y los países nórdicos, por su parte, quieren que haya también un espacio importante para la energía. Sánchez firmó junto a Suecia, Dinamarca, Finlandia y Portugal una carta para reclamar medidas ante la crisis energética por el conflicto en Oriente Próximo. La misiva, remitida al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, reclama medidas para, entre otras cosas, “reducir la dependencia” de Europa de los combustibles fósiles en un momento en el que la subida del precio del petróleo amenaza la estabilidad global.
En la carta, hacen “un llamamiento a mantener la ambición climática y cumplir con los objetivos de reducción de emisiones” y además reclaman “la transición hacia el uso de energías limpias como un motor de crecimiento y generación de empleo“. Al mismo tiempo, los firmantes recuerdan que la UE sigue teniendo una dependencia grande de los combustibles fósiles, y piden que se intensifiquen las políticas para deshacerse de esa dependencia. Destacan, además, “la importancia de mantener el sistema de comercio de emisiones (ETS) para incentivar la electrificación y el despliegue de tecnologías limpias“, concluyen.
La Unión Europea ha vuelto a entrar en la dinámica de acción-reacción. Se va encontrando las crisis y literalmente esta, la de Oriente Medio, no la ha provocado pero le afecta directamente a nivel estratégico, político, de valores, energético y económico. Pese a los titubeos de algunos líderes en los primeros días, va quedando claro que Europa no quiere comprar el marco de Donald Trump, pero ahora tiene que construir su propio perfil para afrontar las posibles consecuencias del conflicto y buscar, como quiere, una salida diplomática al mismo.


