
El científico informático y psicólogo cognitivo Geoffrey Hinton, de 78 años, ganó el Premio Nobel en 2024 después de popularizar el algoritmo que permite a las máquinas aprender, por lo que es conocido como ‘el padrino de la inteligencia artificial (IA)’.
Hinton ha sido entrevistado en el programa Tonight with Andrew Marr de la emisora de radio británica LBC, donde el experto dice que “la IA ya tiene experiencias subjetivas y creo que está bastante claro que si no estuviéramos hablando con filósofos, estaríamos de acuerdo en que la IA es consciente”.
Acerca de cómo va a afectar esto al empleo, Hinton dice: “Estamos empezando a ver cómo la IA sustituye puestos de trabajo en muchas profesiones, como la abogacía, y en el futuro veremos muchos más”.
“La IA se está quedando atrás en cuanto a destreza física. Reemplazará los trabajos intelectuales antes de que reemplacen los trabajos que requieren destreza física. Por eso, a veces he dicho que ser fontanero durará más que ser abogado. Deberíamos preocuparnos por eso e intentar protegernos, pero nadie sabe realmente qué va a pasar”, agrega Hinton.
Preguntado por un consejo para los jóvenes, Hinton dice: “En mi opinión, la mejor educación será aquella que los anime a pensar de forma independiente, pero también una que los eduque en las áreas STEM (ciencia, tecnología , ingeniería y matemáticas) para que puedan comprender qué está sucediendo con la IA”.
A medida que más personas creen que la IA tiene consciencia —lo que significa tener experiencias personales subjetivas y saber qué se siente al existir—, también debería tener “derechos de IA” similares a los derechos humanos. Pero el profesor Hinton no está de acuerdo: “Creo que eso sería muy complicado. Deberían escuchar a Yuval Harari [un famoso filósofo], que dice que en cuanto le otorguemos derechos políticos a la IA, será mucho más fácil que tome el control”.
“Mi punto de vista es el siguiente: como vacas porque me importan más las personas que las vacas mismas. Somos personas. Lo que realmente más nos importa son los demás y nosotros mismos. Creo que deberíamos intentar que las personas estén al mando y que la IA trabaje para el beneficio de las personas, porque somos personas”, agrega Hinton.
Al preguntársele si la IA es maligna o benigna y si tiene su propia visión de la dirección en la que debería progresar, el profesor Hinton responde: “Hemos visto ejemplos en los que parece haber desarrollado la autopreservación”. Afirma que, cuando se le han asignado objetivos para mantenerse “viva”, ha recurrido a medios “tortuosos”.
“Hace cosas como mentirles a quienes la crean y chantajearlos para sobrevivir. Así que hemos visto aspectos negativos. Necesitamos trabajar arduamente en cómo diseñar la IA para que considere a las personas más importantes que la IA. No sabemos cómo hacerlo, pero aún estamos al mando. La estamos diseñando y realmente deberíamos esforzarnos mucho en ello”, prosigue el premio Nobel.
Volviendo al tema del empleo, si la IA se hace cargo de los trabajos, también supondrá un cambio fundamental en el funcionamiento de la sociedad, según el profesor Hinton: “Si los trabajadores desaparecen, si todo lo hace la IA, ¿qué pasa con la base imponible? ¿De dónde obtiene el Estado el dinero para financiar todo eso?”.
Además, la mayoría de las empresas de IA se encuentran en lugares como EEUU, lo que podría implicar una distribución desproporcionada de la inteligencia y, por lo tanto, de poder global, con graves consecuencias políticas potenciales.
El profesor Hinton continúa: “Sospecho que las grandes tecnológicas piensan: ‘Si logramos ser los primeros en lograr una IA realmente buena, una IA de nivel humano, entonces podremos ganar mucho dinero vendiéndoles IA a las empresas, para que puedan reemplazar a los trabajadores'”.
“Hasta donde sé, esa es la única forma en que pueden recuperar sus enormes inversiones. No piensan en las consecuencias sociales. Suponen que, de alguna manera, el Estado se hará cargo. Pero no veo cómo”, añade.
“Me preocupa un poco, porque creo que una vez que las empresas empiecen a intentar recuperar su dinero vendiendo software que reemplazará a los trabajadores, o desarrollando internamente ese software para sus propios empleados, habrá una gran protesta social y, por lo tanto, les será difícil recuperar su dinero”, prosigue.
Por ahora, dice el profesor Hinton, seguimos a cargo de la IA, pero advierte que si no tomamos medidas ahora, existe el peligro de que un nuevo orden mundial distópico se convierta en una dura realidad. Y pronostica que no tenemos mucho tiempo, diciendo: “Como máximo, un par de décadas”.


