#Mundo:”Lo realista es una congelación por niveles de la guerra” #FVDigital

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Ucrania, Rusia y Estados Unidos mantienen viva la vía diplomática y este martes y miércoles retoman en Ginebra las negociaciones para tratar de alcanzar un alto el fuego y más adelante un acuerdo de paz. Pero lo hacen entre tensiones, dudas, avances poco tangibles y desconfianzas. De hecho, es la tercera ronda de conversaciones y en las anteriores los progresos se limitaron a intercambios de prisioneros, y también al mero hecho de mantener los canales de negociación abiertos. No mucho más. Ahora Kiev aspira a tener logros concretos y Moscú prosigue con sus ataques masivos sobre las infraestructuras energéticas ucranianas. En la previa de las conversaciones, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha pedido “no repetir los errores” del pasado con cesiones territoriales a Rusia, y quiere que haya “sanciones totales” contra el Kremlin. “No se puede detener a Putin con besos o con flores”.

En el mismo mensaje, Zelenski mostró desconfianza ante las negociaciones. “Los europeos han hecho mucho. Pero aún no han sancionado la energía nuclear rusa, a Rosatom, a las personas y sus familiares, a sus hijos, que viven de su dinero en Europa, en Estados Unidos, que pagan con estas ganancias su educación en universidades europeas, que poseen bienes en Estados Unidos”, escribió. Y tuvo otro recado para el invasor: “Vete a Rusia a la mierda. No respetas a nadie en Estados Unidos. No respetas las reglas. No respetas la democracia. No respetas a Ucrania ni a Europa”.

Rusia no se ha expresado tanto sobre la nueva ronda. “Esta vez intentaremos hablar de muchos asuntos, entre ellos, de hecho, la cuestión principal en torno a los territorios de ambos países y otras cuestiones. Todo esto está relacionado con nuestras demandas”, explicó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien añadió que Putin ya ha dado instrucciones a su delegación. Eso mismo confirmó Zelenski, que considera que la cuestión territorial ya tiene que estar sobre la mesa sí o sí en esta nueva ronda. En este sentido, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, aseguró el fin de semana que Washington no obligará a nadie a aceptar un acuerdo ante la negativa de Kiev a ceder territorios.

Oleksandr Kraiev, experto en relaciones internacionales y director del Programa de América del Norte de Ukranian Prism cuenta a 20minutos que “las negociaciones están entrando en una fase más práctica” pero sigue sin haber “compromisos claros” y asume que la posición de Moscú tampoco está siendo sencilla sobre el terreno. “No creo que veamos un resultado inmediato. El trabajo continúa, y es un trabajo duro. Así que, si llegamos a oír algo sobre algún resultado, probablemente será más cerca de mediados de marzo”, asume Kraiev.

“A corto plazo, el objetivo de Ucrania es sencillo: mantener a los estadounidenses a bordo. Podemos ver que hablar de elecciones y de un referéndum se percibe en gran medida como un mensaje dirigido a los estadounidenses“, comenta el experto, que ve la posición de Ucrania como “totalmente comprensible” a la vista de los acontecimientos. “Sin un alto el fuego, cualquier otra conversación no vale nada, y no podremos trabajar con ellos sin al menos esta línea de base inicial. ¿Se está acercando un cese de las hostilidades como resultado de estas conversaciones? Sí, por supuesto. Como he dicho, en principio estamos más cerca de un resultado, precisamente porque hay cada vez menos declaraciones públicas”, añade. Pero ese resultado, concluye, llevará tiempo.

A corto plazo, el objetivo de Ucrania es sencillo: mantener a los estadounidenses a bordo

Julio Guinea, profesor de Derecho de la Unión Europea en la Universidad Europea, sostiene que los europeos están “a los pies de los caballos” ante las negociaciones, porque Rusia no quiere a la UE en la mesa y el papel de Europa está, involuntariamente, delegado en EEUU. Y Washington, dice, lo que quiere es “congelar la guerra”. Guinea, además, aclara que en todas las guerras “se negocia mientras se ataca”, y que lo que busca Rusia es “seguir presionando”; de este modo, lo realista es pensar, sostiene el profesor, que haya “una congelación o un alto el fuego que sea por niveles”.

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“Esto no es un interruptor, que se aprieta y ya está”, matiza. “Se van fijando fechas y perímetros y se va verificando que Rusia va cumpliendo. Si Rusia sigue atacando, no es que se haya fracasado, es que no hay todavía un régimen suficientemente creíble”, desarrolla, y cree que el proceso tiene que incluir por ejemplo “la apertura de corredores humanitarios”. Así, concluye Guinea, el último paso podría ser la congelación del conflicto con la línea del frente que hay en estos momentos (o que haya cuando llegue la parálisis).

Por su parte, Pablo del Amo, de Descifrando la guerra, explica que no es “demasiado optimista con que pueda haber un alto el fuego pronto”, porque las posiciones están muy alejadas para un acuerdo de paz. “Lo que quiere ofrecer EEUU a Rusia no es suficiente, y Rusia sigue teniendo la estrategia de que el tiempo está de su lado en el campo de batalla“. Así, Moscú entiende, dice Del Amo, que a medida que pase el tiempo sus exigencias van a ir encontrando mejor acomodo ante el desgaste que pueda sufrir Ucrania sobre el terreno. Por eso, sostiene, el objetivo de Kiev a corto plazo es “aguantar en el frente” sobre todo en las zonas en las que las tropas pueden hacer contraaaques. “No es que las negociaciones estén yendo por el buen camino”, matiza el analista, pero al menos “hay negociaciones”. La parte mala, dice, es que Europa “no está en ellas”.

Sobre las negociaciones sobrevuela la opción de que Ucrania celebre a corto plazo -en mayo, según algunos medios- tanto elecciones presidenciales como un referéndum sobre el acuerdo de paz, uno de los grandes reclamos de Donald Trump a Kiev. Zelenski, en cambio, es claro: eso solo pasará si hay un alto el fuego y garantías de seguridad. Guinea entiende que lo electoral y lo temporal son elementos peliagudos. “Moscú ya ha pedido la cabeza de Zelenski. Y han pedido que haya elecciones. Y han pedido que se asuman una serie de postulados”, recuerda, mientras considera que la idea del referéndum sobre la paz es una manera de pasar el poder de decisión a los ciudadanos: eso sí, nada asegura que votar en plena guerra haga que la gente acepte un acuerdo de paz, y el profesor recuerda el pacto con las FARC en Colombia, rechazado de primeras con el conflicto activo.

Sobre esto, Guinea vuelve a ser cauto al hablar de fechas, pero asume por ejemplo la prisa que tiene Trump. “El combustible de la guerra es el dinero. Y si el dinero no está, pues la guerra se va acabando”, esgrime, y cree que con EEUU ya fuera de la fórmula de ayuda a Ucrania Europa queda en una posición más débil. Llegará un momento, expone el profesor, que el realismo se tenga que imponer sobre los deseos y “vamos hacia un David contra Goliat” en el que la UE quizá no tenga capacidad para seguir dando el mismo apoyo a Kiev que al inicio de la guerra.

A nivel interno las cosas también se mueven y este lunes ha sido imputado el exministro ucraniano de Energía, Herman Galushchenko, por presuntos delitos de blanqueo de capitales y pertenencia a una red criminal tras su detención durante el fin de semana cuando trataba de huir del país cruzando la frontera. Así lo ha confirmado la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU), que ha señalado que el “círculo de sospechosos” ha sido ampliado. “El exministro de Energía ha sido expuesto por blanqueo de capitales y participación en una organización criminal”, concluyó el comunicado.



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