
Las represalias iraníes contra Estados Unidos e Israel han acabado con la paciencia de sus vecinos árabes del Golfo Pérsico, golpeados desde el inicio de la guerra por ataques persas contra sus instalaciones energéticas. Una docena de países han exigido en una declaración conjunta a Teherán acabar con sus ofensivas, que Irán justifica en respuesta a Washington y Tel Aviv y con las que, asegura, no pretende dañar a sus vecinos, sino los intereses occidentales en la región.
En el comunicado —firmado por Arabia Saudí, Azerbaiyán, Baréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Líbano, Pakistán, Catar, Siria y Turquía—, estos países también han reiterado su derecho a defenderse de los ataques iraníes, lo que sugiere que, de producirse nuevos ataques, responderán contra Teherán. Arabia Saudí ha advertido, incluso, de que podría responder por la vía militar contra Irán si la situación continúa.
La reacción conjunta se produce después de que Irán haya respondido este jueves con una oleada de represalias al ataque israelí contra las instalaciones gasísticas de South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo, en el sur del país. Teherán ha lanzado diferentes ataques con misiles y drones contra instalaciones energéticas en toda la región: Catar ha denunciado acciones contra su principal refinería (Ras Laffan, de gas natural licuado), al igual que Arabia Saudí (contra las instalaciones de Aramco en el mar Rojo) y Emiratos Árabes Unidos (contra los yacimientos de Habshan y Bab). Una reacción que también ha alcanzado territorio israelí: Irán ha atacado con misiles este jueves la refinería de petróleo de Haifa, la ciudad más importante del norte del país.

Pese al ultimátum de sus vecinos árabes, el régimen iraní ha endurecido el tono a cuenta del ataque israelí sobre South Pars: el Ejército persa ha advertido que la respuesta a esos ataques “aún no ha terminado” y ha amenazado que, de repetirse, Irán golpeará infraestructuras energéticas de EEUU e Israel y de sus aliados “hasta su completa destrucción”, en palabras del portavoz militar Brahim Zolfaqari. En la misma línea, el gobierno iraní ha advertido este jueves de que la respuesta al ataque israelí solo ha supuesto “una fracción” de su capacidad y ha amenazado con una respuesta “sin contención” en caso de nuevos bombardeos.
Sobre los ataques israelíes a la refinería iraní, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha negado que Estados Unidos estuviera al tanto, pero ha garantizado que, después de hablar con Israel, no se volverá a atacar esa instalación: “Israel no volverá a atacar el campo de gas South Pars, de vital importancia, a menos que Irán decida imprudentemente atacar a un país inocente”. Los medios estadounidenses, no obstante, han subrayado que el mandatario republicano sí habría estado al tanto de los planes israelíes, de los que ahora se habría desligado para apaciguar a Catar, víctima de las represalias iraníes.
EEUU evita poner plazo al fin de la guerra
La guerra de Irán cumple su vigésimo día mientras los ataques cruzados se intensifican en Oriente Próximo y la economía mundial se resiente por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura energética del Golfo. Pese a ello, el Pentágono ha asegurado este jueves que EEUU está cumpliendo sus planes militares en Irán y niega que el país se haya embarcado en un conflicto “eterno”, si bien ha rechazado poner plazos al final de la ofensiva.
“No hay un plazo fijado, pero estamos totalmente en camino. Absolutamente”, ha explicado el secretario de Guerra, Pete Hegseth. El responsable del Pentágono ha incidido así en que Estados Unidos ha golpeado 7.000 objetivos en Irán y lanzará próximamente el “mayor paquete de ataques” hasta el momento. Por su parte, el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, ha enfatizado que las capacidades estadounidenses “siguen creciendo”, mientras que las de Irán “siguen degradándose”. “Estamos cazando y lanzando muerte y destrucción desde el aire”, ha indicado Caine, para recalcar que las defensas antiaéreas de Irán son “neutralizadas” y su base industrial de defensa está siendo destruida “de manera abrumadora”.
Estados Unidos asegura haber destruido por completo la flota de submarinos de Irán y dañado considerablemente los puertos militares de la República Islámica. Sin embargo, Hegseth ha confirmado que el Pentágono pedirá unos 200.000 millones de dólares en fondos adicionales al Congreso para continuar la guerra. “Obviamente, se necesita dinero para matar a los tipos malos”, ha asegurado ante los medios de comunicación. El propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha respaldado esa petición de fondos como un refuerzo no solo para este conflicto, sino para impulsar el potencial militar estadounidense. “Es un precio pequeño a pagar para asegurarnos de que seguimos en la cima”, ha remarcado.
Sobre los objetivos de Estados Unidos en la guerra contra Irán, la Casa Blanca ha resaltado que estos “son diferentes” a los que pueda tener Israel, en palabras de la directora de Inteligencia, Tulsi Gabbard, que ha subrayado la estrategia israelí de eliminar a los líderes del régimen en busca de propiciar su caída. “El Gobierno israelí se ha centrado en neutralizar a la cúpula iraní y eliminar a varios de sus miembros, empezando obviamente por el ayatolá, el líder supremo, y siguen centrados en ese objetivo”, ha declarado Gabbard durante una audiencia ante un comité de la Cámara de Representantes.


