
En las guerras del tercer milenio, a veces no se nos muestran los muertos, pero sabemos casi todo, como si fuera un videojuego, acerca de drones, aviones cisterna, misiles, sistemas de protección antiaérea y fragatas como la Cristóbal Colón, la joya de la armada española, que escolta al portaaviones Charles de Gaulle.
El ‘No a la guerra’ del presidente del Gobierno coexiste con este trasiego de armas, que son de verdad y no realidad virtual, y con una censurable demora en dar explicaciones al Congreso de los Diputados.
A las víctimas que causa el ataque de Trump y Netanyahu contra Irán, y la respuesta de los ayatolás, hay que unir graves consecuencias económicas. En el caos, la Unión Europea, irremediablemente implicada, ha de hacerse escuchar con una sola voz.


