El Mando Europeo del Ejército de Estados Unidos interceptó el petrolero *MT Bella-1*, con bandera rusa, el 21 de diciembre en el Atlántico Norte, al sureste de Islandia. El buque, registrado inicialmente como *Bella-1* y renombrado *Marinera* durante la operación, fue capturado sin resistencia tras una persecución iniciada cuando intentó acercarse a las costas venezolanas. Rusia autorizó el cambio de pabellón del barco el 24 de diciembre y desplegó embarcaciones, incluyendo un submarino, para su escolta, aunque estas se retiraron antes de la intervención estadounidense.
La operación contó con apoyo logístico del Reino Unido, que facilitó bases militares. Según el Ministerio de Defensa británico, el *Bella-1* apagó sus transpondedores y modificó su bandera durante la persecución. Londres vinculó al buque con actividades de financiamiento de grupos designados como terroristas, como Hezbolá, y acusó a Rusia de respaldar estas acciones.
El Comando Europeo de EE. UU. justificó la captura bajo una orden judicial federal, en el marco de la política de incautación de buques sancionados. El secretario de Defensa, Lloyd Austin, declaró: ‘El bloqueo al petróleo venezolano sancionado sigue vigente en cualquier parte del mundo’.
Rusia calificó la acción como una ‘intercepción ilegal’, argumentando que el buque navegaba en aguas internacionales bajo protección de la Convención de la ONU sobre navegación en mar abierto. El Ministerio de Transportes ruso indicó que el *Bella-1* era un barco ‘viejo’ y que no transportaba carga al momento de la captura.
Previamente, el Comando Sur de EE. UU. interceptó el petrolero *MT Sophia* en el mar Caribe. Las autoridades estadounidenses señalaron que operaba bajo bandera falsa de Camerún y realizaba actividades en aguas internacionales. Ambos buques forman parte de la denominada ‘flota fantasma’, que transporta petróleo evadiendo sanciones internacionales.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


