
Una treintena de feministas afganas y españolas se concentraron este jueves frente al Parlamento Europeo para denunciar la situación de las niñas y mujeres en Afganistán desde el regreso de los talibanes al poder, en agosto de 2021, y reclamar a la Unión Europea una respuesta política más contundente ante un régimen de discriminación sistemática de las mujeres y niñas por el hecho de serlo.
“La situación de las mujeres afganas es desesperada y la respuesta por parte de la Unión Europea es escasa y muy débil. Sabemos que la Unión Europea presta ayuda humanitaria al gobierno talibán, pero ¿conocemos si está llegando a las más necesitadas: a las mujeres y niñas? ¿No podría la UE condicionar la entrega de la misma a que el gobierno Talibán mejore las condiciones de las mujeres? Si continuamos enviando soporte sin pedir una responsabilidad a cambio, los Talibanes seguirán viendo validada su política con cada entrega, una y otra vez…. se deben sentir incluso felices. ¿Puede/quiere la Unión Europea permitirse tener un socio que maltrata cruelmente a las mujeres?”, han denunciado.
La iniciativa, que tuvo lugar a las 10 de la mañana en la plaza de Luxemburgo, reunió a una treintena de feministas que venidas expresamente desde España y vestidas con burka, fueron entregando a las y los transeúntes cartas reales de mujeres y niñas afganas que relatan su situación desde la llegada del régimen talibán.
Uno de los objetivos, aseguraron, es que los y las europarlamentarias se avergüencen de su indiferencia ante la implacable pérdida de libertades y derechos de las mujeres y niñas afganas. “Seguramente nunca han tenido delante a una mujer con burka y queríamos mostrarles eso, una mujer con burka, y preguntarles ¿por qué no estás haciendo nada?”, han señalado las convocantes, para quienes la situación de Afganistán y especialmente de sus mujeres y niñas debe estar presente en el debate público europeo.
Las manifestantes denunciaron “el silencio cómplice ante la muerte civil de las afganas: niñas que sufren pederastia y maltrato de todo tipo al ser obligadas a casarse con adultos que abusan de ellas. Se les prohíbe estudiar, mujeres sometidas a palizas por sus maridos sin penalización alguna, soportando enfermedades y hambre, esclavizadas, prostituidas, mendigando, obligadas a usar un burka que las invisibiliza”.
Según explicaron, el retorno de los talibanes al poder el 15 de agosto de 2021 ha supuesto la imposición de una serie de restricciones que abocan a una invisibilización y un sometimiento de las mujeres y niñas sin parangón en el mundo, hasta tal punto que no sólo no pueden mostrar sus rostros en la calle, tampoco pueden hablar en público, tal como establece la ley de “Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio”, aprobada en 2024, lo que supone una flagrante vulneración de la libertad de movimiento y de expresión.
Las medidas aprobadas por el régimen talibán, denunciaron las convocantes, han limitado su acceso a la educación, al empleo, a la atención sanitaria y a la participación en el espacio público, entre otros derechos básicos, “una situación sostenida en el tiempo, que es muy larga y que va a peor”, señalan las organizadoras. Entre las restricciones señaladas por las activistas figura la prohibición de que las niñas accedan a la educación secundaria y universitaria, una medida que ha dejado fuera del sistema educativo a millones de estudiantes. En este sentido, recordaron que organismos internacionales, como UNESCO y UNICEF, han denunciado que Afganistán se ha convertido en el único país del mundo que mantiene vetado el acceso de las niñas a niveles educativos superiores.
Las convocantes también denunciaron las limitaciones impuestas al trabajo femenino en Afganistán, donde las mujeres han perdido sus empleos en administraciones públicas, empresas privadas y organizaciones humanitarias. En muchos sectores se ha suspendido su actividad laboral fuera del hogar, lo que ha reducido de forma drástica la autonomía económica de una parte significativa de la población femenina
Las feministas alertaron además de las consecuencias que estas medidas tienen sobre la salud. La restricción del trabajo de mujeres en el sector sanitario y las limitaciones de movilidad dificultan enormemente que puedan acceder a servicios médicos, lo que puede agravar los riesgos durante el embarazo y el parto en un país que ya presenta una elevada tasa de mortalidad materna.
Durante el acto, las participantes pidieron a la Unión Europea que adopte una posición política meridianamente clara en defensa de las mujeres y niñas afganas y que utilice los instrumentos diplomáticos y de cooperación a su alcance para acabar con la represión que sufren bajo el régimen talibán. “¡Como feministas abolicionistas exigimos a la Unión Europea una respuesta contundente y tajante hacia los talibanes! ¡No podemos y no debemos enviar ayuda (ayuda que no llega a las mujeres) a gobiernos crueles y misóginos sin condicionarla primero!”, finalizaron diciendo.


