#Mundo:La UE se acerca a Canadá y a los socios del Pacífico para buscar una gran alianza comercial ‘anti-Trump’ #FVDigital

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Bruselas quiere explotar la mejor baza que tiene: la política comercial. Tanto es así que ya se trabaja en una alianza ‘anti-Trump’ potenciada por el primer ministro canadiense, Mark Carney, junto a los socios europeos y los del Indo-Pacífico (un total de 12 países de la zona, en concreto), tal como ha adelantado Politico esta semana. Fuentes consultadas por 20minutos ven sentido a este movimiento pero no se atreven a dar un calendario, más allá de los avances que están teniendo las negociaciones de la UE con Australia para firmar un pacto de este tipo. “Están en su punto más sensible”, explicaron desde la Comisión Europea a este respecto.

El plan no solo es comercial, sino también político, y entra dentro de la estrategia de la UE -y de Canadá- de desmarcarse de EEUU: Bruselas ha potenciado los movimientos comerciales con grandes acuerdos como el de Mercosur o el alcanzado con la India para mandar un mensaje a la Casa Blanca. Europa puede moverse sin los designios de Washington, al menos desde el punto de vista de los ‘negocios’.

Carney, por su parte, da continuidad al mensaje que dejó en Davos. El mundo ha cambiado y hay que adaptar las alianzas; primero lo hizo acercándose a China y ahora Canadá lanza esta idea todavía más ambiciosa. “Las potencias intermedias deben actuar juntas porque si no se sientan a la mesa, acaban en el menú. Pero también diría que las grandes potencias pueden permitirse, por ahora, actuar por su cuenta. Tienen el tamaño del mercado, la capacidad militar y la influencia para dictar las condiciones”, dijo el primer ministro canadiense en la ciudad suiza; esa potenciación de las ‘potencias intermedias’ es lo que busca ahora con esta hoja de ruta.

Según Politico, la propuesta busca tender un puente entre ambos bloques comerciales para crear un mercado potencial de 1.500 millones de personas. Este año, la UE y el CPTPP planean debatir un acuerdo que conecte sus cadenas de suministro, integrando a economías como Canadá, Japón, México, Singapur, Vietnam, Malasia y Australia con Europa, y acercando así a casi 40 países de distintas regiones del planeta.

El núcleo de las conversaciones gira en torno a las normas de origen, que definen la nacionalidad económica de los productos. Un eventual acuerdo permitiría aplicar la llamada “acumulación”, facilitando que bienes y componentes circulen entre los dos bloques con menores aranceles y menos fricciones. Canadá ya ha comenzado a recabar apoyos, enviando representantes a Asia para conocer la posición de los líderes regionales, mientras funcionarios reconocen avances en los diálogos preliminares.

En la caso de la Unión las capitales todavía están testando esta idea, con intereses desiguales y con el foco puesto en acuerdos bilaterales, como es el que se está trabajando precisamente con Australia. “No hacemos comentarios sobre negociaciones en marcha, especialmente cuando estamos en la fase más sensible“, sostuvo esta misma semana el portavoz comunitario Olof Gill en rueda de prensa. 

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Pero, ¿tan potentes son las relaciones comerciales de la Unión con Australia como para buscar un acuerdo de la importancia del Mercosur o la India? No tanto, pero no va de cifras, sino de ‘esferas’ de interés y de poder geopolítico, siendo el país oceánico uno de los grandes socios históricos de unos EEUU que ahora se están saliendo del sistema o, lo que es más concreto, intentando cambiarlo desde dentro. 

En 2024, Australia ocupaba el vigésimo puesto entre los socios comerciales de la UE en cuanto al comercio de mercancías (representando el 1% del comercio total del bloque comunitario), mientras que la UE era el tercer socio comercial de Australia, después de China y Japón (con un 8,6% del total). El comercio total de mercancías ascendió a 49.400 millones de euros en 2024 (con un superávit de la UE de 27.900 millones). Las importaciones de mercancías de la Unión procedentes de Australia consistieron principalmente en productos minerales y vegetales. Sus principales exportaciones a Australia consistieron en maquinaria y aparatos, equipos de transporte y productos químicos. 

El comercio total de servicios sumó otros 38.100 millones de euros en 2023 (con un superávit de la UE de 17.900 millones de euros). En ese mismo año, con los últimos datos disponibles, el stock de inversión extranjera directa de la UE en Australia ascendió a 122.800 millones de euros y el stock de inversión de Australia en la Unión Europea fue de 25.200 millones.

 “No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo cuando esta se convierte en una fuente de subordinación”. Esa frase es sobre la que se asienta la nueva estrategia a largo plazo de Canadá… y de la UE. Quienes escucharon a Carney en Davos defendieron la idea de que se abría una oportunidad: Europa puede mirar a Canadá en lugar de seguir haciendo ‘negocios’ con Estados Unidos, que para mucha gente en Bruselas ha dejado de ser un socio fiable. La alianza de ‘potencias intermedias’ que propone el primer ministro canadiense es una buena oportunidad, quizás, para que la Unión deje esa categoría y se convierta en una potencia total.



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